Top Race

16/04/2018

Con la suerte de campeón

Agustín Canapino aprovechó el trompo de Caíto Risatti, que era primero, para ganar en Concordia.

Las carreras de una hora y paradas en los boxes ya son una marca registrada del Top Race. Sus alternativas ofrecen golpes de escena como en la última vuelta de ayer en Concordia, tercera fecha de la temporada, donde cambió la punta en los últimos metros y Agustín Canapino (Mercedes) tomó el liderazgo y logró su primera victoria en el ejercicio 2018.

Las estrategias por las detenciones en los pits para recargar nafta, el desgaste propio de los autos y las intervenciones del auto de seguridad otorgan cambios en las posiciones de manera constante y esta no fue la excepción. La neutralización, por ejemplo, fue clave en la final del domingo, donde los que hicieron sus detenciones antes del AS se vieron favorecidos para cuidar el consumo de combustible. Así el clasificador se movió de forma “artificial”, es decir, sin sobrepasos en la pista. Algunos ejemplos de los 21 corredores en la cita entrerriana: Martín Ponte (Mercedes), que ganó la clasificación el sábado y era el máximo candidato a ganar, culminó 11º. Josito Di Palma (Mercedes) partió último y terminó quinto. Matías Rossi (Toyota) arrancó cuarto y finalizó 12º. Y Diego Azar (Mercedes), que comenzó penúltimo, cruzó la meta cuarto.

Otro que pudo avanzar fue Ricardo Risatti (Fiat), quien volvió en esta fecha luego de su ausencia en Río Cuarto por falta de presupuesto. Caito largó quinto y también aprovechó que se detuvo antes de la neutralización ya que quedó puntero cuando todos cumplieron con su parada. Pero faltando siete vueltas tuvo fallas en la bomba de nafta. Hizo un trompo en el giro final y Canapino (partió 2º) lo superó para vencer. “Antes de largar decidimos correr con un ritmo conservador porque era muy probable que hubiese un auto de seguridad. A Risatti no lo podía correr porque yo venía con una pequeña ida de cola”, declaró el Titán, que lidera el certamen.

“A la hora de clasificar no me siento cómodo, pero en el momento de la carrera el auto es otro”, comentó Matías Rodríguez (Mitsubishi), que partió noveno y fue segundo. Su compañero de equipo, Franco Girolami comenzó y terminó tercero a pesar de una denuncia que le hizo Azar por un supuesto toque. “Me preocupa su actitud porque para acusar a un piloto por un toque tenés que estar ciento por ciento seguro. No lo toqué y tampoco me gustó cómo me increpó al terminar la carrera”, esgrimió el cordobés. Su rival luego se retractó: “Sentí un toque, pero luego de ver su cámara noté que no lo hubo. Fue un reclamo al pedo…”

Fue una carrera aceptable del Top Race, que sigue entregando alternativas con las paradas en boxes, aunque sería más interesante que los sobrepasos se vean en la pista…

PorDarío Coronel