Top Race

06/06/2016

#TRV6: Cuestión de actitud

Agustín Canapino ganó en Concordia gracias al trabajo de su equipo y sigue primero en el torneo. Mauro Giallombardo, pese a su abandono, fue el hombre espectáculo.

Ala hora de analizar la apatía que atraviesa el automovilismo nacional, la nostalgia suele jugar en su contra. “Los pilotos de antes sí se jugaban”, se suele leer o escuchar. Pero dos referentes de una nueva guardia -que se fundó en esta década- invita a soñar. Uno es Agustín Canapino, triunfador ayer en el Top Race en Concordia. El otro es Mauro Giallombardo, ganador moral de esta quinta fecha.

Giallombardo dominó toda la previa con el Passat del Octanos Competición. Era el gran candidato para este fin de semana que tuvo formato normal, sin series ni dos carreras, sino con una final larga con una entrada obligatoria a los boxes. La Rana partió adelante, pero en su ingreso en la novena vuelta perdió la punta a manos de Agustín Canapino.

El Titán cumplió con la parada en el 12º giro, pero la tarea de su equipo, el Sportteam, fue impecable y tan rápida que le permitió volver a pista conservando el liderazgo. Giallombardo lo fue a buscar, pero por el gasto efectuado no encontraba una clara instancia para dar el sobrepaso. Hasta que a dos rondas del final, La Rana puso todo y mucho más. En la segunda curva le metió su auto por adentro a Canapino, quien se cerró de forma leve. Giallombardo, que entró pasado, tocó el piano, los autos se rozaron y terminó haciendo un trompo. La maniobra le generó una falla en la suspensión por la que abandonó. Canapino ganó escoltado por el campeón Matías Rodríguez y Gustavo Tadei. Gracias a este triunfo, además, el Titán se afirma en la punta del campeonato.

Pero lo más importante es la actitud que hubo ayer en Concordia. Por un lado, Canapino y su equipo, cuya labor fue clave para el éxito del arrecifeño. Por el otro, Giallombardo, que se jugó por el espectáculo y no especuló por los ricos puntos que le daba un segundo puesto. Tampoco “lloró” por perder la carrera. “Se dio una final peleada con Agustín (Canapino). No tenía cómo pasarlo y busqué generar el espacio. Me tiré a buscar la victoria. Fue un toque de carrera donde me veo perjudicado por la decisión que tomé de arriesgar. Me exigí demasiado. Estas cosas pueden pasar. Vine a Concordia a ganar y no pudimos lograrlo”, reconoció La Rana. “Lo dejé entrar a Mauro (Giallombardo), él se tira, me pega, se produce el toque y listo. Fue una maniobra al límite, pero dentro de las reglas”, dijo Canapino.

Agustín Canapino y Mauro Giallombardo tienen 26 años. No es la primera vez que se encuentran en la pista. Arriba del auto no se guardan nada y van al límite. Esa actitud es la que hay que destacar para demostrar que no todo tiempo pasado fue mejor.

PorDarío Coronel