Súper TC2000

06/08/2018

Un proyecto que ilusiona

El Ing. Enrique Scalabroni, con pasado en la F-1, le propuso al STC 2000 una interesante solución para sus problemas con los motores.

Las fallas en los motores que utiliza el Súper TC 2000 es un tema recurrente desde hace un par de temporadas. Es por eso que Antonio Abrazian, presidente de la categoría, analiza algunas alternativas para solucionar de manera definitiva este problema. Una de ellas sería a través de una propuesta que el ingeniero Enrique Scalabroni, de gran trayectoria en Europa, le hizo para que se puedan construir en el país los impulsores sin tener que depender de proveedores externos, como pasa desde 2012 con los Radical V8 ingleses.

CORSA te anticipa en exclusiva los detalles. La idea consiste en diseñar desde cero un motor genérico totalmente avanzado de 5 cilindros en línea, con una cilindrada de 3.0 a 3.2 litros y que gire alrededor de las 11.000 RPM, produciendo unos 420 caballos para el STC 2000 y 340 para el TC2000.

Tendrían tecnología europea de alta competición, basados en los últimos aspirados que tuvo la Fórmula 1. Es decir con pistones muy livianos y resistentes y con un solo aro por pistón, que trabaja como sello de presión y rasca aceite como en los impulsores de la Máxima de hace unos años atrás. El peso del conjunto, incluyendo embrague y caños de escape no superaría los 70 o 72 kilos. Las plantas motrices serían provistas por la categoría, que también podría suministrar a otras divisionales de turismos en el mundo.

Esta planta motriz sería totalmente proyectada en Europa en un centro de alta prestación que ya diseñó motores de F-1 y donde participan proyectistas de renombre que han trabajado en la Máxima. Se partiría del principio de que todos los materiales del motor deben ser producidos y utilizados en la Argentina. El block sería realizado en aleaciones de aluminio fundido; mientras que los cigüeñales, bielas, pernos de pistón, árboles de leva, válvulas, engranajes, entre otros elementos, se fabricarían en aceros especiales. Esto abriría la chance para que las terminales que están en el STC 2000, llegando a un acuerdo entre las partes, podrían producir elementos para los motores bajo la dirección y control de la categoría.

Scalabroni también es asesor del equipo Peugeot.

Scalabroni también es asesor del equipo Peugeot.

Respecto del plazo para contar con suficientes impulsores, este proceso llevaría un mínimo de dos años para proyectar tres prototipos para desarrollo, experimentación y homologación para poder aprobar la construcción en serie en la Argentina. Con los prototipos ya en nuestro país, se necesitaría entre 8 y 10 meses para producir y armar entre 25 y 30 plantas motrices.

Sobre el presupuesto inicial, si bien no fue indicado, habría que cubrir el costo del diseño y la producción en Europa de los tres prototipos, su desarrollo y homologación. Luego todo queda basado en gastos locales ya que cada parte será producida en nuestro país. Una vez homologado el prototipo, los costos ya no dependerán del euro, la libra esterlina ni del dólar. A su vez, con este sistema se dejarían de lado el uso de impulsores de producción para autos de serie, ya que no fueron creados para la máxima exigencia en las carreras.

Esta idea/propuesta parece interesante porque se basa en aumentar el nivel de conocimiento para proyectar y diseñar motores de alto rendimiento especifico, ya que participarían  ingenieros y tecnicos argentinos, que serían enviados a Europa a seguir y colaborar con la proyección, diseño, construcción y armado de los prototipos y su desarrollo. Fábricas locales con alta experiencia en la producción de partes de motores de competición serían proveedores de los elementos, por lo que se crearía una operación integrada que elevaría el nivel de la categoría. De esta manera, se dejaría de comprar productos de serie extranjera y la Argentina comenzaría a adquirir el “know-how” (conocimiento y experiencia) a la hora de proyectar motores de alto nivel europeo.

Scalabroni, que nació en Alta Gracia y reside en Europa desde hace más de 35 años, trabajó en F-1 para los equipos Ferrari, Williams y Lotus, para la empresa Asiatech, que diseñó y produjo motores de 10 cilindros para la Máxima; y en Peugeot Sport, cuando la marca del León ganó las 24 Horas de Le Mans en 1992 y 1993.

Cabe recordar que Oreste Berta S.A. produce en nuestro país desde 2005 motores de competición para el Top Race V6, la F-3 Brasil, el TC 2000, los flamantes impulsores del Rally Cross y también atiende los multiválvulas del TC.

Esta propuesta se presentó hace unos meses, pero aún no hubo resolución por parte de la categoría. Si se aprueba, nuestro país tendría la chance de aprender a proyectar, construir y desarrollar sus propios impulsores con un primer nivel internacional. Y el STC2000, además, tendría un motor a la altura de su historia.

BUEN SERVICE

Una de las versiones que circula en los fines de semana del Súper TC 2000 es que las fallas con los motores se deben a que no tienen un buen mantenimiento. Sin embargo, una fuente de la categoría lo desestimó. “Nuestro trabajo está OK. No estamos desbordados de tareas y tenemos todas las herramientas, banco de pruebas y repuestos. Hay excepciones con algunos elementos como las bujías que son japonesas, pero, por lo general, todo marcha con normalidad. Es el mejor momento de los motores desde mediados de 2015... Ahora, si hay fallas con elementos periféricos como una bomba de nafta, eso ya no es nuestra responsabilidad”.  

PorDarío Coronel