Súper TC2000

06/07/2017

Óvalo ¿sí o no?

Los protagonistas del Súper TC 2000 analizan si se puede correr en el mítico circuito rafaelino.

Tres autos a la par y un cuarto pegado detrás buscando dar el golpe. Así se definieron las 100 Millas de Rafaela en el óvalo el 4 de septiembre de 2005. Imágenes imborrables de una carrera del TC 2000. Postales de vértigo y adrenalina a pleno que no se repitieron ¿Pero se puede correr en ese mítico trazado? Para tratar de encontrarle respuesta a esta pregunta CORSA charló con pilotos, dueños de equipos, dirigentes de la categoría y la Comisión Deportiva Automovilística (CDA) del Automóvil Club Argentino (ACA).

En esta oportunidad ni siquiera se buscó batir el récord nacional de velocidad final y el de promedio, algo que se hizo en 2012, ya en la etapa del Súper TC 2000 con los motores V8. “No estábamos seguros de que ningún auto se fuese a romper”, fundamentó Antonio Abrazian, el presidente del STC2000. La alternativa fue un “desafío de la aceleración”, que se realizó el viernes y donde Bernardo Llaver (Chevrolet) fue el más rápido recorriendo 800 metros en 16,3 segundos y llegando a 255 km/h de velocidad final. “Nosotros tenemos el interés de correr en el óvalo sin las chicanas. La CDA nos dirá qué se necesita por el tema seguridad”, agregó el directivo.

Abrazian quiere que se corra en el Óvalo.

Abrazian quiere que se corra en el Óvalo.

“Batir un récord de velocidad no se prepara en un mes. Hace cinco años se hizo porque nos vino a asesorar John Della Penna (NdeR: argentino que tuvo un equipo en el CART). Hubo varias pruebas previas. Los autos se prepararon y se habló mucho con los pilotos”, afirmó Ricardo Caballero, responsable del comisariato deportivo de la CDA del ACA. “Pero se podría correr en el óvalo, aunque el problema es el neumático que utilizan los autos porque acá se degrada mucho. También habría que completar el alambrado perimetral del circuito”, admitió Caballero.

“Correr en el óvalo demanda mucha responsabilidad y tiempo. Para la carrera de 2005 nos instalamos desde el lunes y hubo ensayos todos los días con las gomas”, recordó Sergio Polze, dueño del Sportteam que regentea una de las escuadras de Renault. Su equipo peleó la carrera en el óvalo hace 12 años con Emiliano Spataro.

“Habría que trabajar. La pista tiene grietas, desniveles y hay que sacar los taludes. En cuanto a los autos habría que modificarlos para que sean más seguros ante un golpe. También, si se rompe un motor, lograr evitar la pérdida de aceite. En una carrera normal el riesgo es de nivel 6, en el óvalo es de 10”, afirmó el propio Spataro, quien fue segundo en 2005 con un VW Bora y hoy es piloto del Rombo.

“Habría que trabajar”, aseguró Spataro.

“Habría que trabajar”, aseguró Spataro.

Miguel Ángel Guerra, ex piloto y a cargo de Renault Sport, también dijo lo suyo: “Se deberían poner gomas especiales, más duras, que aguanten toda la carrera y mejorar las vías de escape del circuito”. Mientras que Ulises Armellini, a cargo del DTA que supervisa a Peugeot, aseguró que, “hay chances, pero todos debemos ser más profesionales, proveedores, pilotos y equipos. También entender que este óvalo es más grande que los norteamericanos”. Es verdad ya que el óvalo rafaelino es más extenso que el propio Indianápolis y hasta supo recibir a la IndyCar el 28/02/1971.

“Es posible. Sería un desafío grande y estos motores podrían aguantar”, manifestó Darío Ramonda, titular del Toyota Gazoo Racing Argentina. “La de 2005 fue una carrera que se empezó a trabajar en enero y la fecha fue en septiembre. Eso habla de una exigencia general para toda la categoría”, agregó el team-manager.

“Sería viable con las necesarias medidas de seguridad. También habría que trabajar en la ingeniería de los autos y las gomas”, explicó Gabriel Ponce de León, una de las figuras de la marca japonesa. El de Junín es un especialista en el óvalo ya que ganó con un Ford Focus la inolvidable carrera de 2005 y marcó el récord de vuelta (1m08s098) a un promedio de 244,467 km/h. Además, en 2012 logró el récord nacional de velocidad de 306,383 km/h sobre un Honda Civic oficial. Su actual compañero de equipo, Matías Rossi, quien completó el podio hace 12 años con un Chevrolet Astra, dijo que, “se puede y ya lo hicimos. El motor actual aguantaría. Sí, es una jugada muy difícil porque los pilotos argentinos no tenemos entrenamiento en esta clase de circuitos”.   

Para Canapino, los pilotos no están listos.

Para Canapino, los pilotos no están listos.

En cambio hay quienes descartan esta alternativa. “Hoy como está la categoría, no se puede hacer. Esta goma no aguanta y todo el circuito debería tener alambrado olímpico y asfaltar todas las vías de escape, como en los de Estados Unidos. Tampoco todos los pilotos -me incluyo- estamos capacitados para correr en el óvalo. Todos debemos aprender”, sentenció el campeón Agustín Canapino (Chevrolet). La misma posición tuvo Facundo Ardusso. “En las condiciones actuales es imposible. Los pilotos debemos cambiar la mentalidad. Necesitamos entrenamiento para hacer algo así. Y sobre el circuito se deberían corregir las banquinas”, contó el de Renault, quien en 2012 logró allí el mejor promedio de velocidad, 264,796 km/h, con un Peugeot 408 oficial.

Opinión autorizada es la de Esteban Guerrieri (Citroën), quien corrió dos años en óvalos estadounidenses con la Indy Lights y en 2012 ganó en Indianápolis. “No se puede. Los autos no están preparados para un golpe a más de 300 km/h contra el muro o recibir un impacto lateral a esa velocidad. En Estados Unidos se usa un protocolo de seguridad donde en 10 segundos un vehículo de rescate tiene que estar en pista. Acá es imposible”. Más terminante fue Javier Ciabattari, responsable del FDC que atiende a Citroën: “No hay lugar ni para pensarlo. Los autos, equipos y pilotos no están preparados. En 2005 trabajaba en Europa y cuando me dijeron que se iba a correr en el óvalo pensé ‘están todos locos’. Aparte, desde ese momento los autos evolucionaron del lado opuesto para correr en un circuito tal”.

A favor o en contra, lo cierto es que analizar la chance de competir en el óvalo demandaría tanto trabajo como la adrenalina de correr allí.

PorDarío Coronel