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10/10/2017

Realidad verde amarela

El Stock Car vive una transición en plena crisis brasileña. Buscan sumar terminales, potenciar las redes sociales e interacción con el público.

El automovilismo brasileño vive hoy un difícil panorama. La situación económica afectó de forma grave a la actividad. El Stock Car, de reciente visita a la Argentina, es la categoría más importante del vecino país y atraviesa un período de renovación en el que busca cumplir con varios objetivos para el futuro a mediano y largo plazo.

El delicado marco de los patrocinantes en el deporte motor brasileño llevaron a la casi extinción de la Fórmula Truck, que supo correr en la Argentina en cuatro oportunidades. Los camiones eran la principal división de Brasil por la gran participación de marcas y un show que deleitaba al público. A partir de esta situación el lugar de referencia lo heredó el Stock Car.

En la actualidad sus principales sponsors son de la industria farmacéutica. En su staff de 30 pilotos cuentan con tres ex Fórmula 1 como Rubens Barrichello, Ricardo Zonta y Antonio Pizzonia y otros destacados, tales los casos de su actual campeón Felipe Fraga, Daniel Serra, Cacá Bueno, Ricardo Mauricio, Marcos Gomes, Thiago Camilo y Valdeno Brito, entre otros. 

La división nacida en 1979, otra vez formó parte de los 200 Kilómetros de Buenos Aires del Súper TC 2000, con quien fomenta una sociedad estratégica. El vínculo se conoció en la apertura de la categoría argentina en marzo de este año, también en el Oscar y Juan Gálvez. El lazo lo encabezan sus máximos responsables, Antonio Abrazian por el Turismo Competición y Rodrigo Mathias, que viene del ámbito de los medios de comunicación y en el presente ejercicio tomó la batuta.

“Buscamos mejorar la relación entre el público y la categoría. Logramos aumentar de un 40 a un 70 por ciento la participación de la gente en las redes sociales. Por ejemplo tenemos el Hero Push, donde antes de cada carrera, los fans eligen tres pilotos para darles un adicional de potencia. También transformar los contenidos digitales”, explicó Mathias.

Otra meta clave es recuperar a las fábricas que se fueron. “Queremos sumar terminales. Ahora sólo tenemos una marca que es Chevrolet y con un mismo motor (550 HP con el Hero Push) y chasis. No descarto que en algún momento podamos tener el mismo motor que el STC 2000. Estamos viendo cómo queremos que sea la categoría en los próximos años”, agregó.

A su vez volver a unas de las ciudades más importantes de su nación: Río de Janeiro. “Con la demolición de Jacarepaguá, que se usó para los Juegos Olímpicos de 2016, Río se quedó sin autódromo. Para 2019 queremos tener fechas en todas las ‘capitales’ de Brasil. Por eso buscamos volver a Río de Janeiro y allí queremos hacer la Carrera del Millón (reales). Sería en un callejero”, contó.

Para destacar de la división brasileña es el nivel de sus boxes y sectores corporativos que montan y que trasladaron al Autódromo. También la prolijidad que tuvieron sus equipos y pilotos en los ingresos a los boxes, algo que no tuvo el STC 2000.

Antonio Abrazian, titular del STC2000, y Rodrigo Mathias, su par del Stockcar Brasileño.

Antonio Abrazian, titular del STC2000, y Rodrigo Mathias, su par del Stockcar Brasileño.

Por otro lado hoy el presupuesto anual por auto dentro del Stock Car es de 700 mil USD o 12,6 millones de pesos. Es más caro que un STC 2000, donde un equipo oficial requiere de 10 millones de pesos por coche en la temporada. Manejar los altos costos es otro punto que quiere abordar Mathias y su gente. 

En cuanto a la sociedad con el STC 2000, ambas categorías estudian las posibilidades de una visita cada una en la próxima temporada. “Aún estamos definiendo el calendario y las fechas posibles. Será un año complejo por el Mundial de Fútbol. Cuando la televisión nos confirme qué tenemos disponible ahí veremos las alternativas. A partir de entonces sabremos con más claridad cómo podemos hacer para que el STC 2000 nos pueda visitar. Es todo muy complejo, nosotros viajamos 21 días para venir y tenemos la misma cantidad para regresar. Corremos otra vez el 22/10 en Tarumá y no sabemos si los equipos retornan a sus talleres o van a ir directo al autódromo. También queremos volver a correr en la Argentina en 2018”, describió Mathias. 

Por último aclaró que están abiertas las puertas para los pilotos argentinos. “No restringimos a ninguno. De hecho en 2016 corrió con nosotros Néstor Girolami. En 2018 queremos hacer una carrera con pilotos invitados y si no hay problemas con las fechas queremos que vengan argentinos”, concluyó.

Como toda actividad el Stock Car no se vio exento a la crisis económica y política de su país. La apuesta pasa por seducir a las terminales, que en gran cantidad se ubican en Brasil. La categoría atraviesa una etapa de transición y busca recuperar la fortaleza que supo tener hace unos años.

PorDarío Coronel