Mundo CORSA

15/06/2018

Se lo extraña

Hace cinco años falleció José Froilán González. Tenía 90 años. Una de las máximas glorias del automovilismo y el deporte argentino.

El gran José Froilán González se fue en la madrugada del 15 de junio de 2013 a la edad de 90 años. Fue en el Instituto Alexander Fleming, del barrio capitalino de Belgrano. Por ese entonces Pepe arrastraba dos meses con complicaciones respiratorias. Supo ser una de nuestras glorias en la Fórmula 1, junto a Juan Manuel Fangio y Carlos Alberto Reutemann. Fue el primer ganador con Ferrari en la Máxima. Además –por ahora- el único argentino vencedor de las 24 Horas de Le Mans, que mañana arrancará su 86° edición con la presencia de José María López. También, era el último sobreviviente de todos los participantes de la épica Buenos Aires-Caracas de 1948.

Un 5 de octubre de 1922, Pepe vino al mundo en Arrecifes. En la Argentina corrió en los primeros años del TC y en Fuerza Libre, categoría pionera en monopostos en nuestro país. Esa experiencia le valió la participación en los Grandes Premios terminada la Segunda Guerra Mundial. Fueron en aquellas carreras internacionales realizadas en los bosques de Palermo y en Mar del Plata, a finales de la década del cuarenta.

Supo manejarse muy bien abajo del auto y eso le permitió disputar la primera temporada de la flamante F.1. Fue así que debutó en la Máxima el 21 de mayo de 1950 en las calles monegascas. Lo hizo a bordo de un Maserati 4CLT/48 de la Scuderia Achille Varzi y abandonó.

Al año siguiente llegó a las huestes de la Scuderia Ferrari, que con poco dinero y mucho esfuerzo daba sus primeros pasos. “A Enzo no le alcanzaba para pagar las quincenas, ja, ja. ¡Qué tiempos aquellos!”, le contó una vez Pepe a ‘CORSA. Pero su perseverancia le valió tener un lugar de privilegio en la historia del equipo italiano: fue su primer ganador en la F.1, hito que logró el 14 de julio de 1951 en Silverstone, Inglaterra.

Pepe junto al Chueco.

Pepe junto al Chueco.

Tres años más tarde repitió su éxito en el mismo trazado, también con Ferrari. En ese ejercicio fue subcampeón mundial detrás del Chueco. Sin embargo, tuvo un gran aliciente: con el francés Maurice Trintignant y ganaron las 24 Horas de Le Mans. Lo hicieron a bordo de una Ferrari 375, el 13 de junio de 1954.

En la F.1 disputó 26 Grandes Premios y aparte de sus dos victorias logró 15 podios, tres poles y seis récords de vuelta. En la Máxima también corrió con Vanwall en 1956, pero sin éxitos. Su última participación en F.1 fue en el Gran Premio de la República Argentina en 1960, con una Ferrari Dino 246.

No solo se destacó al volante. También hizo gestiones que fueron históricas. Junto a su amigo Fangio encaró al entonces presidente Juan Domingo Perón, para que construya un autódromo de nivel internacional. Fue así como se gestó el Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires en 1952, el máximo escenario argentino, que hoy lleva el merecido nombre de otras glorias del automovilismo como Oscar y Juan Gálvez.

En 1965 fue el primer responsable en cambiar la historia del TC. Se animó a la revolución y trajo de Estados Unidos un Chevrolet Nova II, que luego fue bautizado como Chevitú. A pesar de algunos piedrazos que recibió en las rutas por los conservadores teceístas, Jorge Cupeiro llegó a la victoria y le peleó el campeonato ese año a los Hermanos Emiliozzi (a la postre campeones de la mano de Dante). Esa temporada fue un quiebre en la historia de la popular categoría ya que los “compactos”, como se los llamaba a esa clase de autos, empezaron la lenta transición que dejó a atrás a las cupecitas.

Por si fuera poco, siempre estuvo disponible para ayudar a los compatriotas en Europa. Los casos de Oscar Rubén Larrauri y el propio Pechito López fueron los más conocidos en su intento por ligarlos a Ferrari.

Pero Froilán siguió haciendo historia. “A los grandes hay que homenajearlos en vida, por eso también vine a la Argentina para entregarle este premio a José”, dijo Jean Todt, el presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), cuando visitó el país en 2010. El francés le entregó la Medalla de Oro de la entidad madre. Si de reconocimiento se habla, resulta increíble que no haya un autódromo de nivel nacional que lleve su nombre. Sí hay un escenario zonal en Villa Ángela, en el Chaco, que le rinde tributo.

Por todo lo que dio, por la gloria que alcanzó y por ser una leyenda, el recuerdo por siempre para este grande que supo ser embajador argentino en el mundo, no solo del automovilismo, sino también del deporte argentino.

PorDarío Coronel