Mundo CORSA

12/04/2018

“Me quedó la espina de no terminar”

Esteban Tuero recordó para CORSA aquel Gran Premio de la Argentina de hace 20 años. Corría para Minardi, pero abandonó a poco del final.

Tuero llegó a la F.1 con apenas 19 años.

Tuero llegó a la F.1 con apenas 19 años.

Para aquel Gran Premio de la Argentina de 1998 tenía muchísimas expectativas. Al principio lo viví muy aislado. No dormí en mi casa ni en el motorhome ya que el equipo me mandó a mí solo a un hotel. Más allá de correr en mi país, la escudería quería que me sintiera como en cualquier otra parte del mundo.

Obviamente esa sensación desaparecía cuando llegaba al Gálvez ya que no sólo estaba rodeado de mis viejos y otros seres queridos, sino que fue como correr en el patio de mi casa. Fue bastante raro disputar un GP de F.1 en el mismo autódromo donde había corrido desde muy chico en la Fórmula Honda, Fórmula Renault y Fórmula 3 Sudamericana…

Por otro lado, también estuve concentrado al máximo. En lo deportivo me lo tomé como si estuviera corriendo en cualquier otro lugar. Para despejarme de la presión, a veces cuando terminaba toda la actividad, salía con mi bicicleta a dar vueltas por el circuito.

Quizás me quedó la espina de no haber terminado la competencia. Me hubiese gustado mucho llegar ya que abandoné faltando sólo nueve vueltas.

Más allá de que tenía mi cabeza metida en la carrera fue bastante difícil abstraerse del calor del público ya que es muy lindo correr ante tu gente y en un autódromo repleto.

El primer día de Tuero en el Gálvez no fue de los más felices. Este golpe, recibido por Heinz Harald Frentzen (Williams) en el segundo entrenamiento, lo hizo culminar tempranamente la actividad del día.

El primer día de Tuero en el Gálvez no fue de los más felices. Este golpe, recibido por Heinz Harald Frentzen (Williams) en el segundo entrenamiento, lo hizo culminar tempranamente la actividad del día.