Mundo CORSA

12/04/2018

Se te extraña tanto…

El 12 de abril de 1998, con Michael Schumacher a pleno y Esteban Tuero representando al país, la F.1 vino a la Argentina por última vez.

Parece mentira que en un país donde se respira automovilismo no podamos tener lo mejor de lo mejor. Nos tenemos que conformar con verla por televisión mientras naciones con escasa o nula tradición tuerca, como Bahrein o Singapur, se dan el lujo de recibir a la Fórmula 1. Aunque hubo un tiempo en que pudimos sentir a la Máxima en vivo y en directo a través del Gran Premio de la Argentina. ¿La última vez? El 12 de abril de 1998. Hace ya 20 años.

Luego de la carrera de 1981, el día que al Lole Reutemann le cantaron el feliz cumpleaños en el podio (escoltó al ganador Nelson Piquet), hubo una larga sequía sin F-1 en nuestro país. Muchos fueron los intentos truncos por recuperar la fecha. No obstante ello, ciertos matices ayudaron a la vuelta. A principios de la década del ‘90 nuestro país experimentó el furor de la paridad cambiaria del peso con el dólar estadounidense (el Euro todavía era un proyecto de la Unión Europea).

Irvine, Todt y Schumi celebran el 1-3 de Ferrari.

Irvine, Todt y Schumi celebran el 1-3 de Ferrari.

De esta manera, y mediante la gestión de Gran Premio de la República Argentina SA, la empresa que estuvo a cargo de la organización de la carrera con una fuerte inversión de capitales locales y extranjeros, el apoyo del ACA y la remodelación del autódromo Oscar Alfredo Gálvez, en abril de 1995 el sueño de volver a sentir la F.1 en el país se hizo realidad.

Después de 14 años, Buenos Aires volvió a vibrar con la victoria de Damon Hill (Williams-Renault). Pero todo lo bueno dura poco. Sólo se corrieron tres ediciones más: Hill repitió su triunfo en 1996 y un año después festejó Jacques Villeneuve, que también corrió en el mismo equipo. Mientras que en las pascuas de 1998 se disputó la fecha más recordada de esos años. Primero por la presencia de un piloto argentino, ya que Esteban Tuero corrió aquella temporada en Minardi. Lamentablemente, el de Caballito no pudo finalizar la prueba (terminó contra el paredón del Curvón producto de un despiste). Segundo, porque después de 42 años una Ferrari venció en Baires: Michael Schumacher le devolvió el triunfo al Cavallino en nuestro país, emulando el éxito compartido de Juan Manuel Fangio y Luigi Musso en 1956.

Fue una cátedra del alemán, que en los primeros giros doblegó a los McLaren-Mercedes de Mika Hakkinen y David Coulthard, a quien superó tras un recordado toque en los mixtos opuestos. A pesar de la superioridad que en ese momento mostraban las Flechas de Plata sobre el resto, Schumi hizo una buena diferencia en el inicio y aprovechó la lluvia del final, condición en la cual sacaba a relucir todo su talento. De esta manera el alemán capitalizó la victoria ante un público que ni se imaginaba que ésa sería la última vez…       

La tapa de CORSA de aquella histórica jornada.

La tapa de CORSA de aquella histórica jornada.

¿POR QUÉ TE FUISTE?

En la temporada siguiente el calendario de la Máxima no incluyó a la Argentina. La explicación fue que no resultó un buen negocio para quienes bancaron la prueba. El periodista Fernando Tornello, quien integró la empresa GPRASA entre 1995 y 1997, recordó en su momento en una nota publicada en CORSA en 2008 que, “la fecha se cayó porque la compañía perdió muchísimo dinero debido a que los sponsors existentes no alcanzaban para solventar el GP”.

Más allá del ingreso por la participación de los derechos televisivos, tampoco alcanzaron a cubrir la inversión mediante la venta de entradas. En todas las ediciones hubo lleno total, pese a lo costosos tickets (el más barato salía 120 pesos/dolares). Ante la falta de capitales para sostener el espectáculo, se sumaron otros interesados que sí mostraron un respaldo presupuestario para tener una fecha. Entre ellos Malasia, que en 1999 se dio el gustazo de recibir a la F-1 estrenando el circuito de Sepang…

PorDarío Coronel