Mundo CORSA

03/04/2018

Marcado a fuego

Hace 30 años Juan María Traverso ganó con llamas en su auto. El Flaco recordó ese hito del TC 2000 en General Roca.

Hay carreras que hicieron historia por alguna definición de campeonato o por una lucha encarnizada por la victoria. Pero hay una que fue épica: la que protagonizó Juan María Traverso con su auto en llamas en General Roca y haciéndole honores a su cupé Renault Fuego. Fue en el TC 2000 (hoy Súper TC 2000), categoría que tiene al de Ramallo como referente en cuanto a éxitos.

Aquel tremendo triunfo que logró el Flaco sucedió el 3 de abril de 1988. Ese día en el escenario rionegrino, por entonces más corto y en el que se corría en sentido contrario al actual, se disputó la segunda fecha de la temporada. Traverso, aún con su auto de color blanco (en la siguiente cita estrenó el negro), debía reaccionar luego de perder el título de 1987 a manos de Silvio Héctor Oltra, quien encima estrenó el “1” con un éxito en Mar del Plata. Juan María sabía que no podía fallar y que había que ganar como sea. Y vaya que lo hizo…

“Iba primero y lo aguanté a Oltra como pude. Faltando dos vueltas y media empezó una pérdida de aceite sobre el caño de escape. Por eso primero empezó el humo y luego las llamas, que no eran continuadas, pero sí complicaron mucho. El tema fue cuando el humo entró en el habitáculo y tuve que bajar la ventanilla. El parabrisas estaba sucio de aceite, no veía nada y gané porque conocía de memoria el circuito. Está sin dudas entre mis cinco victorias más importantes, tal vez, la más espectacular”, afirmó el siete veces campeón del Turismo Competición, quien recordó esa hazaña en diálogo con CORSA.

“A veces se me acerca alguno y se asombra por esa carrera. Pero en esa época o antes ese tipo de cosas eran comunes. Cuando arranqué en el TC era frecuente, lo que pasaba es que en ese momento las carreras no se televisaban. Para ganar un Gran Premio debías hacer cualquier tipo de cosas”, aclaró quien también ostenta seis títulos de TC y tres de Top Race. “La volví a ver cientos de veces y si bien la sufrí, me quedó la sensación de que fue muy espectacular para la gente que estuvo en el circuito”, agregó el ramallanse, que es el más campeón a nivel nacional en la pista con 16 coronas.

Lo hecho por Traverso es un fiel ejemplo que el automovilismo no es para cualquier mortal y menos en esa época. Son impactantes las imágenes de esos giros finales. Soportando una temperatura extrema, Juan María no dio tregua. “Lo hubiese hecho peleando cualquier posición”, aseveró. Pero su mérito de hace tres décadas abre otra vez la polémica sobre si los pilotos de antes eran más valientes. El Flaco niega esa afirmación, pero aclaró por qué ahora no sería posible algo igual: “Los jóvenes de hoy manejan a más de 250 km/h y una potencia superior a 400 caballos en el TC y STC 2000. No cualquiera hace eso. Pero no creo que hoy se repita algo como lo de Roca, porque ahora un piloto oficial apenas ve un poquito de humo, su equipo le ordena detenerse en los boxes para que el coche no se rompa”. Al respecto, ante un caso exactamente igual en la actualidad, los protocolos de la Comisión Deportiva Automovilística (CDA) del Automóvil Club Argentino (ACA) podrían hacer desertar al competidor. “Lo de Traverso no fue un principio de incendio. Pero hoy, ante una situación igual, ya con llamas, el piloto no puede ir a los boxes porque complicaría al resto de los equipos. Sí puede sacar su auto de la pista y llevarlo hacia los carteles donde está la “F” que es el lugar que ocupan los bomberos. Pero, si él decide continuar, habría que ver en cada caso si lo obligamos a abandonar. Lo primordial es que no perjudique su seguridad y la de los otros competidores”, explicó Diego Mesa, uno de los referentes del comisariato deportivo en la CDA.

Aquella vez Traverso pudo seguir y si bien admite que “pensé que Berta me iba a matar porque le dañé el auto”, reveló que “a esa carrera Oreste no fue. A la noche en el hotel me llamó y me dijo ‘no lo puedo creer. Te felicito por lo que hiciste’. La verdad es que me sorprendió”. En esa temporada el Mago de Alta Gracia y el Flaco lograron el segundo de sus seis títulos juntos, todos con la misma marca y modelo.

Ese domingo de gloria, luego de cruzar la meta, Traverso se bajó del auto de inmediato. Apenas pudo caminar solo unos metros hasta que una horda de fanáticos se le acercó. Fue llevado en andas, como un verdadero ídolo. La gente le mostró su gratitud. No era para menos, fue el héroe de la jornada y dejó todo por una victoria que seguirá siendo histórica.

PorDarío Coronel