Mundo CORSA

21/02/2018

Pasión de sábado

El midget volvió al Autódromo de Buenos Aires. Carreras a pura chapa. Clima amateur y un ambiente muy familiar.

Un clásico está de regreso y cada quince días marca las noches porteñas de los sábados. Es el midget metropolitano, que luego de dos años de ausencia retornó al Autódromo de Buenos Aires Oscar y Juan Gálvez. Los fierreros tienen una buena alternativa para el verano, mientras esperan el comienzo del resto de la actividad.

La categoría se presenta en la pista ubicada en la puerta número 11 del Coliseo Porteño, sector sobre la Avenida Roca, llegando a Av. Escalada. En abril del año pasado, con la disputa de un campeonato invernal, se produjo la vuelta a este escenario luego de competir en el estadio de Los Andes, en Lomas de Zamora, y en un circuito de Coronel Brandsen. En la capital se corre desde los años cuarenta y en décadas pasadas tuvo otras sedes futboleras e históricas como Atlanta, Ferrocarril Oreste y Nueva Chicago. 

Fiscalizados por la Federación Metropolitana y bajo el ala de la CDA del ACA, la especialidad se nutre de unos 25 autos. CORSA presenció una de sus fechas y se advierte un clima muy familiar, tanto entre los participantes como en el público presente. “Las entradas cuestan 150 pesos, los menores de 12 años no pagan y los jubilados y personas con discapacidad que presenten carnet abonan solo la mitad. El estacionamiento (montado sobre la recta del fondo del Autódromo) sale 120 pesos. La gente puede traer comida y bebidas, siempre que no sean alcohólicas”, informa su responsable de prensa, Jonathan Raschella.

Las tribunas, colmadas sábado tras sábado.

Las tribunas, colmadas sábado tras sábado.

Unas 800 personas colman las tres tribunas tubulares y otros lugares de la pista. Se pueden ver hasta ocho carreras en una noche, si se cuentan las cuatro series, un repechaje, dos semifinales y la final. “El secreto del midget es que la gente viene a ver golpes. Eso le atrapa al público”, sostiene Juan Manuel Haesevocts, uno de los organizadores del evento. Es cierto, los muchachos se dan con todo. Son muy ásperos, a veces superando ciertos límites y generando trabajo para el comisariato deportivo. También las carreras son picantes porque los autos no tienen frenos y derrapan en las curvas, en una pista de tierra que suele levantar polvaredas que anteceden a un posible accidente.    

Los boxes son al mejor estilo del TC en la época de cuando corría en la ruta. El público puede recorrerlos de forma libre. No hay carpas y los autos están rodeados por los pocos mecánicos que tiene cada piloto. Los patrocinantes no son petroleras y se reemplazan por locales barriales como por ejemplo panaderías, mercados, fiambrerías y tintorerías. Esto explica su espíritu amateur y la preparación artesanal de los vehículos. Armar un midget oscila los 200.000 pesos y por carrera un corredor gasta unos 4.000. Hay vehículos nuevos, pero también figuran algunos que tienen entre 15 y 20 años de antigüedad y que siguen siendo competitivos. Sus motores son de Fiat y Audi de 1.600 cm3, con unos 170/180 caballos. El peso de los autos es de 500 kilos incluyendo al piloto y su diseño aerodinámico es libre.

Los derrapes en las curvas, característicos de unos autos que carecen de frenos.

Los derrapes en las curvas, característicos de unos autos que carecen de frenos.

No hay Copa de Oro, premios económicos o ningún otro trofeo que inspire a dejar todo sobre las máquinas. Solo el amor por el deporte, algo que no tiene precio. La pasión lo puede más y lo demuestra el caso del veterano Eugenio Chemolli: tiene 59 años, hace 40 que corre en la categoría donde logró cuatro títulos, nueve subcampeonatos y suma 90 victorias.

El presente certamen estival se extenderá hasta principios de abril. El objetivo de los organizadores es llegar a tener entre 35 a 40 coches en la próxima temporada 2018/2019, que sería “extra large” y arrancaría a fines de octubre.

El midget en Buenos Aires brinda mucha acción y entrega de sus protagonistas porque no se guardan nada. Si te gusta el automovilismo y no sabés qué hacer un sábado a la noche, acá tenés una propuesta interesante. El espectáculo está garantizado.

PorDarío Coronel