Mundo CORSA

07/12/2017

El legado de Ayrton Senna

La entidad benéfica que lleva el nombre del recordado tricampeón de Fórmula 1 asiste a 1.8 millón de chicos en Brasil.

Muchas veces se afirma que la mayoría de los deportistas de elite, verdaderas celebridades, viven en una burbuja y están ajenos a lo que pasa en el ámbito social. No fue el caso del brasileño Ayrton Senna, quien antes de morir sintió la necesidad de ayudar a los chicos de su país natal. Hoy su legado es la fundación que lleva su nombre.

Habiendo alcanzado la gloria tres veces en la Fórmula 1 en 1988, 1990 y 1991 y consagrado como uno de los mejores pilotos del mundo, el astro brasileño sintió que podía hacer algo por los chicos de su país, pero enfocado en la educación. Fue a mediados de 1993 cuando esa idea tomó impulso, aunque el paulista no encontraba la manera de canalizarlo. Por ello le transmitió el tema a su hermana mayor, Viviane, quien tras el fallecimiento del recordado piloto, tomó su legado.

Tras analizar cuáles eran las mejores posibilidades, la variante de una fundación fue la elegida y tomó forma hace 23 años, el 24 de noviembre de 1994. Bajo el lema “Educación de futuro, ahora”, se basa en la asistencia educativa a chicos de primer a quinto grado. Ayudan a 1.8 millón de niños con escasos recursos y en el programa colaboran 65.000 docentes. Tienen representación en 19 de los 26 estados brasileños y en más de 700 municipios.

CORSA visitó el “Instituto Ayrton Senna”, que no acepta ayuda gubernamental. Se sustenta con el apoyo de 41 empresas que son patrocinantes, donaciones y la venta de los productos oficiales como ropa, souvenirs, autos a escala, muñecos y hasta condimentos de la marca “Senninha”, su caricatura, creada en 1993.

El IAS ayuda a 1.8 millones de niños con escasos recursos.

El IAS ayuda a 1.8 millones de niños con escasos recursos.

La entidad fue reconocida por la Unesco y hasta suele organizar seminarios educativos con representantes de diferentes países, con el objetivo de aplicar políticas a largo plazo para mejorar la educación.

Su sede, ubicada en el centro de la Ciudad de San Pablo, ocupa tres pisos en un edifico y trabajan 150 personas. Allí, al no haber –increíblemente- un museo de Senna en San Pablo, se lucen algunos objetos de Ayrton. En el hall de ingreso está el McLaren M4/5 con el que el brasileño ganó en Monza, el GP de Italia de 1990. Es uno de los tres autos originales que su familia tiene. Los otros dos son Lotus de 1985 y 1987. También se pueden ver cascos y trofeos, entre los que se destaca uno enviado desde Japón, donde están los circuitos de sus 41 victorias en la Máxima. Además hay retratos y hasta una moto que Ducati fabricó en su homenaje. Se trata de una edición limitada de 161 unidades hechas en 2014, a dos décadas de su muerte.

En las tribunas del Autódromo de Interlagos, durante el último Gran Premio de Brasil, no cesó en todo el fin de semana el canto de “olé, olé, olé, Senna, Senna”. A 23 años de su desaparición física, los brasileños lo siguen adorando. Pero su resistencia al olvido no es solo por su enorme gesta deportiva, si no también por el compromiso social que Ayrton quiso realizar en vida y hoy se lleva a cabo mediante su fundación.

PorDarío Coronel