Mundo CORSA

16/12/2016

Las innovaciones de Colin

El chasis monocasco y el efecto suelo fueron los principales aportes de Colin Chapman al automovilismo.

En 1963, Colin Chapman comenzó a construir coches con chasis monocasco. Hasta entonces todos los monopostos de F.1 tenían sus estructuras formadas por una serie de tubos, pero Colin proyectó que sería más efectivo un chasis construido como una única unidad. Esa técnica, entonces revolucionaria y luego absolutamente generalizada, le sirvió para conquistar su primer campeonato del mundo aquél año.

En 1967 volvió a revolucionar la técnica del diseño y construcción al utilizar el motor como parte fundamental de la estructura del coche. Hasta es momento, el motor estaba apoyado y sujeto al chasis, como un elemento incorporado al mismo. Chapman había convencido a Ford, por un lado, y a los técnicos Costin y Duckworth por otro, para que le diseñaran un motor para él sobre la base de un V-8 de Ford.

Ese impulsor, utilizado primero de forma exclusiva por Lotus y más tarde generalizado, consiguió en sus 15 años de actividad más de 150 victorias (sumando al resto que empleó el mismo sistema). Pero la revolución de diseño concebida por Chapman consistió en que el motor sirviera como anclaje de la suspensión trasera, con lo que dejaba de ser un elemento añadido para formar parte de la estructura. También, como sus otros inventos acabó siendo utilizado por todos sus competidores.

La última innovación técnica fue la de concebir los chasis como si fueran alas invertidas que para aprovechar el Efecto Venturi (fluido en movimiento dentro de un conducto cerrado que disminuye su presión al aumentar la velocidad). Así sus autos lograban un incremento de la estabilidad en las curvas.

Fue llamado efecto suelo e introducido por A. Balbás, ingeniero británico de origen alemán integrado en las filas de Lotus. Mediante faldones (las famosas “polleritas”) y un diseño especial de la parte inferior de la carrocería se lograba un Efecto Venturi que disminuía la presión del aire debajo del monoplaza.

Esa última revolución técnica le dio su también último título mundial en 1978 con los recordados Lotus 78 y 79 de la mano de Mario Andretti. Después, sus imitadores mejoraron el original y, desde 1979 otros autos con estructura “Wing-Car” le ganaron a los Lotus.

Por último, como si fuese un capricho del destino, Chapman no pudo ver en su equipo a uno de los mejores pilotos de toda la historia en la Máxima: Ayrton Senna. El astro brasileño integró la escuadra británica entre 1985 y 1987. Con ella logró su primer triunfo en la F.1, en Portugal en 1985, y le dio el último éxito a ésa etapa de Lotus, en Detroit, en 1987.

SU ADIÓS Y EL FIN DE UNA ERA
Sin imaginarse la muerte de Chapman, la F.1 analizó un cambio drástico en lo técnico para 1983. Aquellos hermosos autos con sus pontones completos y formas alares, cambiaron radicalmente. Así, cuando terminaba 1982, también finalizó una época espectacular de la F.1 que coincidió también con la partida de Colin Chapman, el genio que cambió la historia de la Máxima.

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PorDarío Coronel