Mundo CORSA

16/12/2016

Chapman, luces y sombras

Colin Chapman tuvo una efímera campaña como piloto, pero se destacó como un gran constructor.

Más allá de su controversial muerte, Chapman dejó su sello en el automovilismo internacional, en especial la F.1, donde cambió su historia en varias oportunidades.

Nacido el 19 de mayo de 1928, estudió Ingeniería Estructural en la University College de Londres, donde se integró a la University Air Squadron y allí aprendió a volar. En el medio de su carrera, junto a su compañero de estudios y amigo Colin Dar, fundaron Lotus Cars en 1952, empresa dedicada a la fabricación de autos deportivos. Después de su graduación en 1954, se unió por un corto tiempo a la Fuerza Aérea Real.

Dos años más tarde tuvo su frustrada primera y única experiencia como piloto de F.1. Fue en el Gran Premio de Francia con un Vanwall, donde no pudo clasificar para la carrera que ganó el inglés Peter Collins (Ferrari). Juan Manuel Fangio fue cuarto en esa cita, también con la Scuderia, año en el que ganó su cuarto título.

Pero como los grandes, aquellos elegidos y marcados para generar una bisagra en un ámbito determinado, Chapman supo cuál era su lugar en realidad y capitalizó sus estudios realizados abajo del auto. Más allá de la incipiente Lotus Cars, fue en 1958 cuando nació Team Lotus, el histórico equipo que duró hasta 1994 (ver nota relacionada).

Su debut fue en Mónaco, donde su piloto, el inglés Cliff Allison fue sexto con el Lotus 12 impulsado con motor Climax. El otro corredor de la escuadra, era un tal Graham Hill (campeón mundial en 1962 y 1968), que abandonó por la rotura del palier.

Así comenzó una larga serie de éxitos que, considerando la etapa hasta 1994, cosechó 489 Grandes Premios corridos (participaron en 491), 6 títulos de Pilotos (1963, 1965, 1968, 1970, 1972, 1978), 7 campeonatos de Constructores (1963, 1965, 1968, 1970, 1972, 1973, 1978), 73 victorias, 102 podios y 65 récords de vueltas.

Colin tuvo un idilio con Jim Clark, el escocés, campeón de la Máxima en 1963 y 1965, quien también ganó con uno de sus autos (Lotus 38 motor Ford) las 500 Millas de Indianápolis en 1965. Clark perdió la vida en una carrera de Fórmula 2 Internacional en Hockenheim en 1968. Según pericias posteriores, el coche del británico sufrió la súbita y repentina pérdida de presión de aire en una de sus gomas y tras perder el control de su monoplaza, terminó impactando contra un árbol.

Otro grosso que perdió la vida con uno de sus máquinas fue el austriaco Jochen Rindt, quien en 1970 se transformó en el único campeón pos mortem de la F.1. Falleció en las prácticas del GP de Italia de esa temporada. Una rotura en la suspensión de su auto le hizo perder el control del mismo y estrellarse de frente contra el guard-rail.

Ocho años más tarde, también en Monza, la muerte del sueco Ronnie Peterson, sin embargo, no pudo ser atribuida a un fallo mecánico. En una carambola, el inglés James Hunt (McLaren) chocó al nórdico cuyo auto comenzó a prenderse fuego. Fue rescatado, pero sufrió 17 fracturas que le generaron una complicación severa denominada embolia grasa, la cual a su vez le produjo un fallo de múltiples órganos, falleciendo horas más tarde.

LOS ARGENTINOS EN TEAM LOTUS
Hubo dos compatriotas que compartieron en menor y mayor medida, sus horas con Colin Chapman. Primero fue Alberto Rodríguez Larreta, quien en 1960 corrió el GP de nuestro país terminando noveno con un Lotus 18. Para 1979, Carlos Alberto Reutemann decidió irse de Ferrari y pasarse a la escuadra británica. Lole apostó al que –hasta ese momento- era el auto a batir: Lotus 79. Resultó una de las peores campañas del santafesino plagada de irregularidad y seis abandonos. Sus mejores resultados fueron sendos segundos puestos en la Argentina y España. Al año siguiente, el actual Senador Nacional por Santa Fe, pasó a Williams.

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PorDarío Coronel