Entrevistas

12/09/2012

Un equipo que sueña con el título

Esteban Guerrieri presenta a su ingeniero y mecánicos. Son elementos claves en la búsqueda del título de Indy Lights.

Guerrieri junto a sus mecánicos Max, Chris y Taylor y a Sam Schimidt, dueño del equipo.


Para destacarse en el automovilismo no alcanza solo con el talento del piloto. También es necesario contar con un buen auto y el soporte de un buen equipo. Esteban Guerrieri lo sabe y por eso siempre destaca la labor realizada por el Sam Schmidt Motorsports. En la víspera de la última fecha de la Indy Lights, el argentino habló más en detalle del grupo de mecánicos que lo ayudaran para lograr la corona este sábado en Fontana (está a once puntos de su compañero francés Tristan Vautier).

¿Cómo se conforma tu grupo de trabajo?
-Hay un ingeniero y tres mecánicos. Con el que más hablo es con mi ingeniero, que se llama Tim Neff. Es de Australia y cuando llegó a los Estados Unidos trabajó de mecánico y después en amortiguadores de carrera. También es piloto profesional de Jet Sky para Yamaha. Salió campeón mundial hace unos años...

-¿Y tus mecánicos?
-Ellos son Taylor, que es el responsable del auto y el que tiene la lista de tareas. Max, que trabaja a la par de Taylor, está siempre armando y desarmando las partes del auto. Mientras que Chris se encarga de las gomas y el combustible.

-¿Cómo es cada uno?
-Taylor es de Indianápolis. Es tipo muy detallista en el trabajo y tiene un sentido del humor muy bueno. Max es de origen canadiense, pero su mujer es de Indianápolis. Es una persona excelente y bastante familiero. Siempre trae su familia a las carreras. Chris es de Iowa. Le decimos “Mexican”. Es estudiante de ingeniería y está con el equipo desde el año pasado haciendo una pasantía. Es muy inteligente y le viene muy bien esta experiencia.

-¿Y la estructura del equipo?
-Cuenta con un team manager que se llama Dave Higuera. Él fue mi mecánico el año pasado y tomó el rol de Chris Griffis, quien lamentablemente falleció a fines de 2011. Cada auto cuenta con un ingeniero, tres mecánicos. Con mi ingeniero Tim, trabajamos en la puesta a punto del auto. Una vez que la decidimos, se le pasan los detalles a Taylor.

-¿Cuál es la clave para mantener su buen clima laboral?
-La buena onda con el grupo se logra demostrándoles a ellos mi compromiso en el trabajo. Eso genera respeto, que es un pilar muy importante para una buena conexión. Después es lindo disfrutar de los momentos libres en grupo, charlar y conocer a las personas fuera del trabajo. Todo esto, a la vez, genera una motivación extra y se ajustan las tuercas con más ganas.

-¿Alguna anécdota con ellos?
-Una buenísima fue el año pasado: resulta que varios del equipo fuimos a un restaurante de comida mexicana y nos sentamos en la barra. Había una salsa que era muy, pero muy picante, que hasta había que firmar un descargo de responsabilidad para ordenarla... Taylor ordenó la salsa, que tiene un color parecido a la salsa barbacoa. Se la puso en su comida a Brad (otro mecánico del equipo) sin que se diera cuenta. Después todos probamos una papa frita cada uno con la salsa picante, como para demostrar lo macho que éramos o que al menos nos creíamos. Yo apenas la probé, casi se me prende fuego la boca. Lo gracioso fue cuando todos seguimos comiendo y tomando como para sacarnos el picante de la boca, y nuestro querido Brad empezó a comer de su porción... Cada vez le picaba más y comenzó a transpirar como si estuviese dentro de un sauna. No podía entender cómo podía picarle tanto y no se le iba el ardor. Hasta llegó a pedir un vaso de leche fría a lo último ¡Ja! En fin, fue una descompostura de risa y revolucionamos el restaurante. Lo cierto es que cuento esta historia y me sigo riendo al día de hoy.