Entrevistas

30/12/2014

Tras los pasos del Chueco

José María López brilló como nunca en el 2014. Se consagró campeón del WTCC y le devolvió a la Argentina un título mundial, algo que no ocurría desde 1957 cuando Juan Manuel Fangio obtuvo su última conquista en la F.1.

El 2014 será recordado, sin dudas, por la gran actuación que tuvo José María López en el Campeonato Mundial de Turismo. El piloto de Río Tercero coronó su primer año completo en la especialidad con el título, algo que pocos creían probable cuando fue confirmado por el equipo oficial Citroën como compañero de los franceses Yvan Muller y Sébastien Loeb. Sin embargo, el talento innato de Pechito, que le permitió ganar varios títulos en diferentes categorías y hasta ser tester del equipo Renault de la Fórmula 1, le sobró para destacarse en el WTCC desde el inicio. Tal es así que tomó el liderazgo del torneo en la primera fecha, se consagró de manera anticipada y se quedó con los récords de mayor cantidad de victorias en un año (10) y de puntos sumados.

“Fue un año increíble desde varios aspectos. Si me preguntaban a esta misma altura del calendario un año atrás si iba a pasar todo esto ni lo hubiera imaginado... Ni siquiera unos meses atrás te diría. Tiene mucho de increíble y mucho de buscado, de deseado. Me preparé como nunca, no dejé ningún detalle librado al azar, fui siempre al límite, no me guardé nada, llegué a un equipo súper profesional perteneciente a la élite mundial... Tengo la suerte de haber ganado varios campeonatos, pero la contundencia que alcancé en éste y el relieve mundial le da un sabor especial. Desde lo personal es una instancia soñada y se potencia por el hecho que nuestro país vuelve a tener un Campeonato Mundial después de mucho tiempo. Y eso es importante”, resume Pechito antes de entrar en una charla llena de emotividad.

-Cuando llegaste a Japón, ¿pensabas que ése era “el” fin de semana de la consagración o habría que esperar a la última cita de Macao?
-Te voy a ser sincero: no llegué a Suzuka, circuito en el que nunca había corrido, con ninguna sensación en especial. Estaba tranquilo. Después de la carrera de Shangai con la cantidad de puntos que había acumulado respecto de Muller, mi perseguidor en el campeonato, tenía que suceder una catástrofe para que se me escapara el título... Pero también sabía que las carreras son carreras y hasta que no bajan la bandera de cuadros nada está dicho. Me alcanzaba con sumar algo así como 17 puntos y hasta ese momento venía sumando un promedio de casi 40 puntos por carrera. Por un lado, como te dije, estaba tranquilo, pero también por algunas experiencias pasadas no terminé de creer en el campeonato hasta que terminó todo y llegaron los festejos del Citroën Racing.

-¿Qué sentiste cuando te recibieron, luego de esa primera carrera en Suzuka que te dio el título, con la canción “Soy cordobés” del Potro Rodrigo?
-¡Fue idea de mi mamá! Le pidieron que eligiera una canción típica que me representara y en seguida pensó en el cuarteto y en Rodrigo Bueno... No sé cómo lo consiguieron, pero escucharlo en ese ambiente, en un país tan formal como Japón y con todo el equipo festejando, fue una linda sorpresa.

-¿Hubo margen a lo largo de la temporada como para cuidar o especular mínimamente con la ventaja que se iba acumulando o la presión fue constante viendo los dos compañeros de equipo que te perseguían?
-La verdad que no tuve mucho margen de nada. Por la forma de ser que tengo, tampoco soy de cuidar mucho. En todos los circuitos traté de ser el más rápido, el más efectivo... y teniendo en los retrovisores a Loeb y Muller no tenés mucho margen para relajarte o descansar en alguna pequeña ventaja. El correr de las carreras me aportó tranquilidad, pero también sabía que con un mal fin de semana destruía el trabajo de muchas competencias. Adopté por usar el sistema de pensar carrera por carrera sin mirar más adelante y obtener y rendir lo máximo en cada circunstancia. Esa forma de proceder me ayudó a alcanzar todo lo que me propuse. La diferencia de puntos con la que terminé el torneo es la suma de pequeñas diferencias que se fueron acumulando. Fue bastante metódico y trabajado el asunto.

-¿Cuál crees que fue el mayor capital que, como piloto, aprendiste en esta temporada?
-Rescato que fue la primera vez que logro hacer un campeonato tan regular todo el año y mantener la contundencia. En lo técnico aprendí mucho también: hicimos un gran trabajo con mi ingeniero de pista entendiendo el auto carrera tras carrera, sabiendo qué buscar para hacer al Citroën C-Elysée más competitivo y rápido. Crecí mucho en ese aspecto.

-Pasó mucho tiempo sin que la Argentina tuviera un piloto argentino en un primer nivel mundial, ¿sentís que también estás haciendo escuela para las nuevas generaciones?
-Es difícil generalizar porque para cada caso hay una situación, una historia distinta. ¡Además me veo joven todavía! (risas). Siempre trato de superarme, de no bajar los brazos ni aún en las peores circunstancias. Todo lo que logré en mi carrera deportiva fue en base a sacrificio, esfuerzo y trabajo. Cuando estos resultados se alcanzan y se logran los objetivos, sirven de espejo para los más chicos, siempre. Seguro que ahora van a haber muchos chicos que empiezan a correr y se van a entusiasmar y van a querer lograr algo parecido. Espero, sinceramente, que sea el trampolín; el inicio de muchas carreras, de que se abran nuevas posibilidades. Es fundamental trabajar y no bajar nunca los brazos. Hay que saber que las cosas a veces a no salen como lo planeamos, esperamos o nos merecemos, pero que eso no implica abandonar. Hay que buscar y creer siempre.

-Ahora tu apellido queda para siempre asociado al de una leyenda como Juan Manuel Fangio ya que son los dos únicos argentinos que lograron títulos mundiales, ¿qué te hace sentir eso?
-Es fuerte. Primero uno se siente un privilegiado. Pero me da cierta incomodidad que me pongan al lado de una leyenda de la dimensión de Fangio. Creo que haga lo que haga nunca voy a merecer estar al lado de él…

NÚMEROS A FAVOR
La temporada 2014 de José María López en el WTCC fue brillante por donde se la mire. Logró diez victorias en 23 carreras (récord de triunfos en la especialidad), ganó en nueve de los doce circuitos del calendario, le sacó 126 puntos a su seguidor y ganó el 60% de las clasificaciones. “Creo que los números hablan por sí solos”, explica el de Río Tercero. “Fue mi mejor temporada desde que corro. Volver a la Argentina con el título, que nuestro himno haya sonado tantas veces en distintos circuitos y que todo esto lo pueda disfrutar con la gente que confió en mí y con los afectos es el mejor broche que puedo pedir”, agregó.

PorDiego Durruty