Entrevistas

10/12/2014

Álvarez con los tapones de punta

''El automovilismo argentino es hipócrita'', afirmó Juan Cruz Álvarez, quien ofuscado por situaciones que le impidieron afianzarse en el país quiere volver a correr en Europa.

Álvarez quiere volver a competir en el exterior.

El domingo 16 de noviembre, luego de ser excluido por un toque a Rafael Morgenstern en la final del Top Race en Comodoro Rivadavia, Juan Cruz Álvarez sorprendió con su actitud. Ofuscado disparó a los cuatro vientos: “No corro más en la Argentina. Seguiré en Europa o nos vemos en otra vida…”. La actitud podría ser exagerada sino fuera porque el arrecifeño venía acumulando bronca tras bronca por cosas que le pasaron desde que volvió a la Argentina en 2007 después de un paso exitoso por el automovilismo europeo que incluyó el cetro de la World Series Light en 2003 y una temporada en la GP2 Series (en 2005 y con el alemán Nico Rosberg entre sus rivales).

Para saber más sobre los motivos de su intempestiva decisión, CORSA habló con Juanito, quien explicó que su determinación fue analizada y no fue un momento de calentura. Áspero como siempre, el muchacho de 29 años no se guardó nada para dejar en claro su posición.

-¿Es indeclinable tu decisión?
-Sí. Ya lo había decidido antes de viajar a Comodoro Rivadavia. Es más, tenía más ganas de quedarme en casa que de correr. Es muy complejo el tema… Pero en pocas palabras, me cansé del manoseo.

-¿El manoseo de dónde en particular?
-En este caso del Top Race porque venía corriendo solo en esta categoría. Hace rato que vengo buscando mi lugar y no lo terminé de conseguir. Tenía casi todo cerrado para dejar al Schick Racing y pasar al Sportteam en 2015 y correr con el auto de Agustín Canapino. Pero como suele pasarme, de buenas a primeras me quedé sin esa chance y me enteré por los medios que Norberto Fontana tenía ese lugar. Sergio Polze, el dueño del equipo, me dijo que el sponsor más importante le planteó ese cambio...

-¿Te cansaste de otras cosas?
-Sí, del manoseo del automovilismo argentino. Agoté todos los recursos para correr en el TC. Pero siempre me bajaron el pulgar, ya sea la anterior Comisión Directiva como ésta. Puedo entender que a Pechito López y a Esteban Guerrieri les hayan dado la licencia. Pero no entiendo los méritos de Caíto Risatti ni de Carlitos Okulovich.

-Del TC 2000 tampoco tenés buenos recuerdos…
-Luego de que me bajaron de Peugeot, a fines de 2011, tuve dos chances concretas: en Renault y Honda en 2012, ya para el Súper TC 2000. De forma “mágica” quedé afuera por las incorporaciones rápidas de Emiliano Spataro y de Christian Ledesma, respectivamente. Lo propio este año, donde podría haber vuelto a Peugeot en 2015, pero alguien me bajó el pulgar otra vez…

-¿Cómo fue eso?
-Néstor Girolami estuvo muy cerca de sumarse al proyecto de Hugo Cuervo (NdeR: Manuel Mallo será uno de los pilotos con un Ford Focus). Entonces desde Peugeot me tantearon. Luego el Bebu arregló su continuidad con ellos y tampoco se me dio. Pero siempre que tengo una posibilidad, alguien me tira abajo.

-¿Y quién no puede quererte en la categoría?
-Sé que no caigo bien en un lugar donde hay equipos oficiales. Mi forma de ser no encaja. No me sale poner cara de feliz cumpleaños cuando algo no me gusta. Pero también sé que Pablo Peón, presidente del STC 2000, decide qué piloto entra y cuál sale de la categoría, en qué equipo termina corriendo y hasta cuánto debe cobrar en una escuadra oficial.

-Se te nota muy enojado con el sistema…
-Es que en Europa valés por tu talento y acá por la política. Siempre tenés que estar chupando medias. Cuando volví a la Argentina no pensé que esto era un nido de víboras. Han hecho del deporte que amo un ambiente de mierda. El automovilismo argentino es ciento por ciento hipócrita y a sus dirigentes no les gusta mi forma de ser.

-¿Pero vos no te arrepentís de nada?
-No porque mis principios y valores no los negocio, ni por mi pasión máxima que es el automovilismo. Mis viejos me enseñaron a defenderme y decir las cosas en la cara, siempre y cuando tenga argumentos válidos para hacerlo. Pero lo que me duele es que cuando me llamaron de algún equipo oficial fue por cómo manejaba y no por mi forma de ser debajo del auto.

-¿Y ahora?
-Trabajo para volver a Europa. El objetivo es la Porsche Supercup con el equipo MRS. Ellos me consiguieron la temporada por 320.000 euros y restan reunir 120.000. Hasta el 31 de enero tengo tiempo de cerrar la negociación porque en febrero empiezan las pruebas. Más allá de la categoría, quiero volver a Europa donde siento que todavía está el espíritu del deporte y no acá donde la política lo puede todo.

-¿Estás más tranquilo que ya no vas a correr en el país?
-Nunca le tuve que rendir cuentas a nadie. Siempre corrí con un solo sponsor, que es la empresa de mi viejo. Siento que me saqué una mochila gigante de encima. Y si no puedo volver a Europa ayudaré a mi familia con su emprendimiento para devolverle, de alguna forma, todo el esfuerzo que hicieron por mí.

PorDarío Coronel