Entrevistas

01/12/2014

Girolami y las claves de su título

Néstor Girolami, flamante campeón del STC 2000, fundamentó su tranquilidad en la definición en el respaldo que le brindó el equipo Peugeot y la confiabilidad de su 408.

“Cuando Juan María Traverso salió campeón con el Peugeot en el TC 2000 en 1995 yo tenía seis años y recién empezaba a correr en karting. En esa época mi sueño era ser piloto oficial en la categoría que corría el Flaco, quien era mi máximo ídolo. Y que ahora yo sea quien lo sucede a él como campeón con la marca, es algo increíble”. Néstor Girolami está lleno de alegría. No es para menos ya que es el nuevo monarca del Súper TC2000, algo que consiguió después de ser cuarto en la final en el imponente circuito puntano de Potrero de los Funes en el marco de la última fecha del campeonato.

-¿Y, qué se siente ser campeón del STC 2000?
-Estoy feliz. Es algo que soñé toda mi vida. Desde que era chiquito anhelaba con ser campeón argentino y haberlo logrado después de mucho tiempo, y nada menos que con Peugeot, significa mucho para mí.

-¿Cómo viviste esta definición?
-Con mucha tranquilidad porque tenía el respaldo de todo el equipo y también conté con el mejor auto de la categoría. Sinceramente, jamás pensé en que podía perder el título porque realmente tenía todo para ganarlo.

-¿Qué análisis hacés de esta temporada?
-Hay que dividirlo en dos etapas. La primera fue adaptarse a la serie de variantes nuevas que tenía el 408 porque usamos un concepto diferente al del año pasado. Con mejores prestaciones, pero que tenía otras en proceso de desarrollo. En las primeras carreras, con los triunfos de Norberto Fontana en Rafaela y en Viedma, pensamos que Chevrolet tenía un gran potencial. Pero después nosotros nos acomodamos y tuvimos carreras muy buenas como en Rosario, en Buenos Aires, en la que vencer fue muy importante porque otorgó un puntaje especial y tuve que compartir el auto con otro piloto (NdeR: Mauro Giallombardo) con todo lo que eso implica, y Santa Fe, que fue donde se hizo el click por los dos triunfos que me permitieron tomar la punta del campeonato. El buen nivel se mantuvo en San Juan y también en (el circuito chileno de) Codegua, en el que el sobrepaso a Fontana fue clave para llegar a Potrero de los Funes con una buena diferencia de puntos sobre Leonel Pernía.

-Siendo un piloto que siempre sale a correr a fondo, debe ser difícil adaptarse a competir con un sistema deportivo que utiliza las penalizaciones.
-Sí, seguro. En la mayoría de las competencias clasifiqué dentro de los cuatro primeros y eso en un campeonato normal es letal, pero con las penalizaciones eso no sirve de nada porque te obliga a largar muy retrasado. Realmente es un sistema que no me gusta, como tampoco el de cargar kilos o definir un torneo por medio de los play-off. Pero hay que entender que se hizo para darle más espectáculo a la gente y para que el título se defina en la última fecha…

-Es sabido que vos no tenés una buena relación con Agustín Canapino. ¿Cómo fue compartir el equipo con él?
-Profesionalmente me llevo bien con Agustín, al igual que con Julián Santero. Dentro de un equipo es importante tener una relación fluida con tus compañeros. De Agustín aprendí muchas cosas y todas las apliqué en la pista. Como por ejemplo el tipo de frenada que hacía en Rafaela. La puse en práctica y eso me ayudó a mejorar. Y lo mismo pasó con Julián, a quien considero como la revelación del año porque corrió junto a dos pilotos de experiencia y no desentonó para nada.

-Después de las cosas que te pasaron en el Turismo Carretera, ¿este título es una revancha?
-No, para nada. El TC es una categoría que me dio mucho e incluso no descarto volver. Pero hoy no quiero hablar del TC, quiero disfrutar este gran momento.

PorDiego Durruty