Columnas de opinión

01/10/2012

El camino más difícil

El Sportteam demostró con su triunfo en la carrera del STC2000 en Río Cuarto que con trabajo y esfuerzo se puede llegar lejos.


Para lograr los objetivos que uno se propone en la vida hay dos caminos: el fácil y el difícil. En el primero no existen los escrúpulos. Es decir que se utiliza cualquier artimaña para alcanzar las metas, sin importar el precio. En el segundo, el trabajo y el tiempo son las claves.

Y este última fórmula es la que utilizó Sergio Polze para que su Sportteam se gane un lugar en el complicado universo del automovilismo argentino. Porque si hay algo que caracteriza a su estructura es el profesionalismo y la pasión que le ponen en la categoría que sea.

El camino del Sportteam no fue sencillo. Hace varios años que la está peleando y recién en las últimas temporadas consiguió ese reconocimiento que hoy lo ponen entre los teams más exitosos de la Argentina.

Les peleó de igual a igual a los equipos oficiales del TC2000 a mediados del nuevo milenio y se afianzó en el Top Race V6 logrando varios cetros. Todo con mucho sacrificio, algo que se puso sobre la mesa cuando se logró el apoyo de Honda para representar de manera oficial a la empresa japonesa en el flamante Súper TC2000.

Cuando las cosas no salieron, no hubo excusas. Solo se siguió trabajando en el taller para lograr la competitividad deseada en los Civic. Una muestra de ese empeño se vio en Rafaela, donde el equipo logró el récord de velocidad final en el óvalo.

Tal vez para algunos ese logro sea insignificante, pero sirvió para dar ánimo a un grupo de personas que dejó el alma para lograr que el Civic volara como nunca.

Solo dos citas después llega esa alegría que tanto se estaba esperando: el primer podio, que además fue la primera victoria gracias a una conducción sin errores de Ricardo Risatti.

Polze, como pocos en este ambiente, eligió el camino difícil. Tal vez por eso este momento tenga un sabor especial que solo él y su grupo merecen disfrutar. Es que todo llega, aunque a veces se deba esperar un poco más.

PorDiego Durruty