Columnas de opinión

21/08/2012

Simple, pero efectivo

Las carreras del Turismo Nacional siempre dan que hablar porque rara vez son monótonas. Siempre hay chapa, maniobras al límite y grandes sobrepasos. El último domingo, en Posadas, hubo otro ejemplo de ese show que admiran los puristas del automovilismo. La Clase 2 se definió en la última curva a favor de Carlos Cagnolo. En la Clase 3 ganó de punta a punta Luis Estivill, pero el espectáculo estuvo a cargo del local Carlos Okuluvich: llegó al podio después de largar 40º.

Mientras las principales categorías, como el Turismo Carretera, STC2000 y Top Race, tienen prototipos de avanzada y motores de gran potencia (el TC está en pleno desarrollo de una planta motriz de más de 440 caballos); el TN se mantiene fiel a sus orígenes.

Los autos siguen siendo estándar (con su mecánica original) y con la lógica preparación para potenciar su rendimiento, no hay desarrollos aerodinámicos -algo que provoca que sean muy indóciles para manejar- y tampoco tiene súper motores. Y evita los complejos sistemas de campeonatos, aunque sí usa el lastre para equilibrar un poco más la balanza entre sus participantes.

Con costos relativamente bajos, comparados a las otras divisiones, las grillas de sus dos clases son muy nutridas. Hasta se logró, después de mucho tiempo, seducir a las terminales para que tengan presencia oficial. Este año se integraron Renault y Ford y ya hay otras que la miran de reojo como para mostrar en la pista a sus productos tal cual como salen de fábrica.

No hay muchas vuelta en el TN hay carreras de autos. De esas que tanto le gustan a la gente. Es una receta simple, pero efectiva.

PorDiego Durruty