Columnas de opinión

02/08/2012

Igual maniobra, distinta sanción

Este año, como pocas veces, los comisarios deportivos están en boca de todos por sus controvertidas decisiones. Naturalmente es imposible que todos los pilotos estén de acuerdo con las decisiones de quienes deben aplicar el reglamento, pero lo curioso de esta temporada es que la gran mayoría de los corredores se manifestó abiertamente en contra de las resoluciones tomadas.

Las sorpresas comenzaron cuando la CAF decidió sancionar a Guillermo Ortelli en Mar de Ajó por hacer un trompo en la largada y perjudicar, involuntariamente, a otros competidores. Luego vino la fecha de suspensión a Fontana por el toque a Christian Ledesma en Termas de Río Hondo. Más adelante, la ACTC informó que se sancionaría con multas a quienes realicen maniobras en perjuicio de otros.

En términos generales, se observa un incremento en la dureza de las sanciones. Pero, desgraciadamente, esto presenta dos inconvenientes (en realidad, profundiza dos problemas ya existentes). Por un lado, las sanciones no parecen ser para todos igual. Analizando el caso Fontana y el caso Bonelli-Moriatis, las maniobras y sus consecuencias son diferentes, pero la sanción es la misma. El propio Agustín Canapino dijo, en cuanto se bajó del auto en Olavarría, que esperaba una sanción de varias fechas para el Pope porque cometió un error de principiante que dejó fuera de carrera a los dos punteros. Fontana, en cambio, “solo” mandó a Ledesma del primer lugar al séptimo… Al ser más duras las sanciones, las diferencias son más notorias y, por ende, las injusticias son mayores.

Por otro lado, la extrema dureza en las sanciones genera naturalmente que los pilotos se cuiden mucho más, lo que trae como resultado peores espectáculos, sumando otro factor al problema actual de falta de acción en pista. Con esta nueva política, cualquier trompo que realice un piloto puede acarrearle una sanción. En el TN, que es hoy la categoría nacional más divertida y un ejemplo a seguir en eso, hay roces y hasta choques que se entienden como “maniobras de carrera”.

Esta nueva política de dureza tiene como consecuencia la eliminación progresiva de los “toques de carrera” que son inevitables en toda competencia de autos y que hacen a la emoción del espectador. Tal vez, a fin de año, sea el momento de analizar si este cambio fue para mejor o para peor. Total, de los errores se aprende, y de los aciertos también.

PorNicolás Urtubey