Columnas de opinión

30/07/2012

Larga vida al TC

El tiempo pasa. No se detiene; por eso todo cambia. Los autos, los pilotos, las carreras… Es que el automovilismo es una evolución constante. Sin embargo, a veces hay cosas que se mantienen inalterables al paso de los años. Como la pasión que transmiten las palabras Turismo Carretera. Porque con solo pronunciarlas a uno se le llena el corazón de sentimientos que erizan la piel. Es suficiente con ver las fotos o las filmaciones de sus primeras competencias para darse cuenta que la emoción de aquellos espectadores no es muy diferente a la que sienten los fanáticos de hoy en día.

Y eso que en estos 75 años de vida el Turismo Carretera transitó por muchos caminos. Sin ir más lejos, nació en la ruta y con cupecitas del treinta y pico y ahora se mantiene vivo en los autódromos y con verdaderos prototipos. Por eso uno supone que el futuro promete traer más cambios (volvemos a eso de que el tiempo es sinónimo de evolución). Algunos, seguramente, serán tan resistidos que se pronosticará su inminente final. Aunque los hechos son elocuentes: pese a la gran cantidad de modificaciones que hubo en estas siete décadas, no murió. Es que el Turismo Carretera es más que un reglamento o el dirigente de turno.

Es muchas cosas encerradas en una sola. Son banderas de Ford, Chevrolet, Dodge y Torino ondeando a lo largo y a lo ancho de todo el país. Son personas que hacen miles de kilómetros para ver de cerca a su ídolo. Son pilotos que dejan la vida en busca de la gloria. Son mecánicos que no duermen para reparar ese auto que se rompió el día anterior. Es el público enardecido poniéndole letra a la música que sale de los motores de una grilla colorida y numerosa. Así fue al principio de esta historia y así es en el Siglo XXI.

Turismo Carretera, que tengas una larga vida. Y que la disfrutes con los tuyos: la gente.

PorDiego Durruty