Columnas de opinión

10/07/2012

Un resultado, muchas dudas

La verificación técnica posterior a la carrera de Rafaela puso en vilo a la estructura de Matías Rossi y dejó mucha tela para cortar. ¿Estuvo bien el procedimiento ejecutado? ¿Por qué la suspicacia no deja de hacerse presente?


¿Por qué ocasionó tanta controversia la revisión técnica posterior a la final del TC en Rafaela? ¿Por qué fue tan cuestionado el procedimiento y, hasta en algún momento, se le dio por perdida la carrera a Matías Rossi? No es la primera vez que una situación de este tipo se da -ni mucho menos será la última- aunque bien podrían modificarse algunas cuestiones para minimizar el tenor mediático que dicha situación adquirió el domingo por la tarde.

Rossi arrasó y se llevó la competencia sin discusión dentro de la pista. Pero una vez fuera de ella, hubo algo que puso en duda la legalidad con la que el piloto de Del Viso se adjudicó la victoria. La revisión técnica de rigor, que se realiza al término de cada final teceísta a los tres ocupantes del podio, adquirió una dimensión insospechada al arrojar inicialmente que los valores de relación de compresión del motor de la cupé Chevrolet del ganador eran anómalos.

Lógicamente, esto suscitó la contraprueba correspondiente a los efectos de determinar si el impulsor cumplía con los números reglamentarios o no. Sin embargo, tanto el conocimiento de la noticia como el procedimiento posterior al primer paso generaron un gran revuelo, especialmente en Twitter.

Así como una especie de "minuto a minuto" -semejante al del rating televisivo- se fueron viviendo las alternativas de la evaluación y posterior decisión del Departamento Técnico de la ACTC. La cantidad de versiones, comentarios, rumores y trascendidos que corrieron como un reguero de pólvora desde la primera medición hasta la confirmación final fue asombrosa: desde los más cautos que advertían esperar la voz oficial, hasta los más apresurados que se animaron a lanzar que el Granadero había sido excluido y que el triunfo quedaba en manos de Guillermo Ortelli. También se habló de cuatro mediciones, de protestas de otros preparadores, de coimas, de chantaje…

Al final de cuentas, todo resultó ser un enorme susto. Un momento de apuro para Fabio Martínez y los mecánicos del Donto Racing, los sponsors y allegados a Matías y hasta para el propio piloto. En el día después, Rossi elogió el accionar de Alejandro Solga y agradeció su predisposición en el trabajo realizado en el galpón de control, que se parecía más a una sala de partos rodeada de curiosos, nerviosos y ansiosos esperando novedades.

El procedimiento aplicado por el responsable técnico de la Asociación Corredores Turismo Carretera consistió en tres pasos: la primera medición de la relación en un cilindro dio 9.1 a 1, en dos cilindros dio 9.3 a 1 y en los tres restantes 9.2 a 1. Si se tiene en cuenta que el valor estándar es 9.2 a 1 y que a partir de 2010 se promedian los números, la cuenta no cerraba.

Entonces, mandaron a llamar a Johnny Laboritto y a Oscar Castellano, motoristas de los autos de Guillermo Ortelli y Jonatan Castellano, respectivamente, para efectuar lo que coloquialmente se conoce como "desarme cruzado". Los preparadores estuvieron presentes en la segunda inspección, que tras el arranque del motor de Martínez nuevamente entregó los mismos números.

Como la maquinaria utilizada debe contar con el valor de temperatura de la cámara de combustión, no es lo mismo que la evaluación sea en frío que en caliente, por lo que se le permitió al equipo que enfríe más el motor. Al mismo tiempo, la tarea se llevaba a cabo en los impulsores del Pinchito y el Séxtuple, que pasaron la prueba sin objeciones.

Una hora después, la tercera medida dictaminó que dos de los cilindros observados se ajustaban al parámetro normal y Castellano solicitó que la inspección se extendiera a los otros cilindros. En caso de que uno de los erróneos volviera a dar mal, se promediaría con el valor correcto de los restantes y así se ajustaría al número correspondiente.

Los números dieron bien y el auto de Rossi pasó la técnica. Ya a las 17 pudo festejar con ganas porque no había nada que le quitara el triunfo (que tanto postergó, pero necesita para la Copa de Oro). Aún así las críticas no se hicieron esperar: las contemplaciones con el Granadero habían sido "excesivas" por permitirle que se midiera en más de dos ocasiones la compresión, por permitir la puesta en marcha del motor, por permitir que la evaluación se realice en frío... Hasta que el resultado final estaba manipulado para dar como vencedor al de la Chevy rojiblanca.

La realidad y los antecedentes propician las suspicacias. En el reglamento técnico de la categoría no se especifica detalladamente el procedimiento en sí: la cantidad de veces que la medición debe llevarse a cabo, o qué medidas alternativas están permitidas para aplicar en ese momento, por ejemplo.

El mismo Jonatan Castellano dio cuenta de ello, tras sufrirlo en carne propia con Juan Marcos Angelini en el año 2007, cuando el Tati no pasó la técnica porque el valor de compresión no dio debido al festejo con agua que se desató cuando recibieron al piloto en boxes. El ingreso del líquido en la cámara de combustión provocó la distorsión en el valor arrojado, pero no se autorizó a medir en más oportunidades y tampoco a arrancar el motor para eliminar cualquier resto dentro de la cámara. En 2010 la exclusión de Mariano Werner en Río Cuarto también por este motivo derivó en que comenzara a aplicarse el promedio de los valores en todos los cilindros.

Entonces, para evitar que el manto de dudas y rumores innecesarios se extiendan sin más objeto que el de seguir generando incertidumbre, ¿los procedimientos no deberían dejarse asentados y en conocimiento de todos los participantes o implicados? Porque cada nuevo caso sienta un precedente para el posterior, pero al no estar correctamente explicitadas las reglas se dan este tipo de situaciones y las versiones crecen exponencialmente, endilgando acusaciones de alguna manera injustas y poniendo en duda el buen nombre de los involucrados. ¿Será posible dar un marco definitivo con un reglamento claro y así ahorrarse los disgustos para todos?

PorAntonella Croce