Columnas de opinión

27/06/2012

Acción y reacción

Hace poco más de siete meses el automovilismo argentino sufrió un duro golpe con la muerte de Guido Falaschi en Balcarce durante la final del Turismo Carretera. El accidente fatal de este chico de 22 años sirvió –lamentablemente- para darnos cuenta que los circuitos de nuestro país son más peligrosos que seguros.

A toda acción siempre hay una reacción, aunque en este caso fue por la muerte de un piloto. Desde aquel 13 de noviembre de 2011 se profundizó en el tema de la seguridad y los dos entes fiscalizadores del automovilismo argentino comenzaron a ser más estrictos con las medidas para salvaguardar la vida de los protagonistas (léase corredores, público, auxiliares de pista, banderilleros, etc).

Pero lo ocurrido en Posadas con los accidentes de Facundo Ardusso y Daniel Grobocopatel durante la final del TC Pista demuestra que el trabajo debe ser permanente y que un descuido puede terminar en tragedia.

El gobierno de Misiones invirtió más de un millón de pesos para extremar las medidas de seguridad del circuito posadeño, pero no se percataron -o no les hicieron percatar, algo que es más grave aún- de la peligrosidad de ese talud contra el que pegaron Ardusso y Grobocopatel, quien lo utilizó de rampa para volar varios metros.

Gracias a Dios, ambos pilotos están bien y no sufrieron ni un rasguño por la fortaleza de las estructuras tubulares que se están utilizando. Pero no hay que seguir tirando de la cuerda…

Desde Posadas ya avisaron que reemplazarán el montículo de tierra por un paredón. A una acción, hubo una reacción. Lo bueno sería que esto sirva de ejemplo y que de una vez por todas, tengamos un automovilismo más seguro para todos. ¿Para qué esperar a otra tragedia para reaccionar?

PorDiego Durruty