Columnas de opinión

07/05/2012

¿El automovilismo que le gusta a la gente?


El enojo de Juan Cruz Álvarez resulta entendible. A nadie le gusta que le saquen una victoria y menos por una maniobra que considera lícita. Pero era obvio que el toque a Agustín Canapino en el epílogo de la final del Top Race en Oberá iba a traer cola.

De hecho hasta su mismo equipo, el Midas Racing Team, consideró que había cometido una infracción. Por eso no bien sucedió el incidente le pidió por radio que levantara y le entregara la posición a su coterráneo. “Fue en el costado; vale”, respondió JAC. “OK. Vos decidís”, le retrucaron del otro lado del intercomunicador. Pero lo cierto es que la imagen de TV no lo dejó bien parado y ya antes de que se bajara del podio se sabía que iba a tener una sanción.

Teniendo en cuenta que el auto de Canapino había perdido rendimiento en los últimos giros a causa de una falla en la caja de cambios, para muchos Álvarez tendría que haber esperado un poco más. Sin embargo, el inminente final de la competencia le impidió ser paciente como para esperar a tener otra oportunidad de pasar a la punta.

Más allá del recargo, la acción de Álvarez demuestra su temperamento y sed de revancha. En repetidas oportunidades dijo este año que iba por el título del TRV6 como para desquitarse de lo ocurrido el año pasado en TC2000. Se consideró mal echado del equipo oficial Peugeot y eso es algo que no perdona.

Como tampoco esta pena. Es que Álvarez despotricó contra los comisarios deportivos por su decisión repitiendo una y otra vez que no hizo una maniobra antideportiva. “Si el golpe es de costado es porque había un hueco. Y me dan 30 segundos… Por cosas como ésta, el público deja de ir a los autódromos”, dijo no bien conoció la sanción. ¿Será realmente así? ¿Cuál es el automovilismo que le gusta a la gente?

PorDiego Durruty