Columnas de opinión

10/12/2013

Un justo campeón

Diego Aventin logró el título en el TC tras un año que lo tuvo como animador y, a la vez, protagonista de varias suspicacias.

Después de tanto luchar, después de tantas polémicas que siempre lo rodearon, Diego Aventin por fin puede decir que es campeón del Turismo Carretera. A la luz de sus números en la temporada es un justo monarca ya que ganó la Etapa Regular y también mantuvo esa supremacía en las cinco fechas de la Copa de Oro, donde no hay lugar para las especulaciones.

Sin embargo, en el análisis de esta temporada 2013 de la popular categoría es inevitable hablar de las suspicacias que rodearon su consagración. Un poco alimentadas por Matías Rossi, quien aseguró que el Pumita recibió la ayuda de Guillermo Ortelli en más de una carrera decisiva; aunque eso no fue lo único…

Si bien en su momento llegó a perder un campeonato porque su auto estaba fuera de reglamento (fue en 2006 cuando el título se lo ganó Norberto Fontana), en los últimos tiempos hubo ciertas situaciones que inevitablemente invitan a pensar mal. Son cosas que muchos no recuerdan o no quieren recordar, pero que bien vale la pena mencionar…

En varias oportunidades, en esta misma sección, se hizo hincapié sobre la falta de resolución de aquel incidente que Diego tuvo en la carrera de Junín de 2012 con Néstor Girolami. Mientras otros pilotos, ante la misma infracción, fueron suspendidos o multados, el caso del Pumita jamás se cerró. A partir de ahí, es fácil pensar que la justicia teceísta no mide a todos con la misma vara.

Este año, incluso, después de ganar en San Luis, en el inicio del play-off, pidió a aquellos que criticaban a su padre Oscar y a la dirigencia de la ACTC “que la chupen”. Una actitud soez por la que jamás fue reprendido y eso que causó mucho revuelo interno ya que varios miembros la Comisión Directiva estuvieron en desacuerdo con la “invitación” de quien ya tenía colgado el cartelito de futuro vicepresidente de la institución.

Tampoco hay que olvidarse de los constantes cambios de reglamentos en medio de la temporada autorizados por su papá en su rol de presidente de la entidad. Las modificaciones -dicho por el propio Puma- tendieron en principio a ayudar a Ford, justamente la marca que siempre defendió Diego. Claro que cuando el Óvalo se recuperó se continuó con el “muñequeo”, una palabra que Aventin padre usó en una entrevista a CORSA para justificar la variaciones tendientes a “emparejar” la categoría. Dirán que el reglamento lo permitía, pero que eso sucediera no estuvo bien porque le sacó transparencia y seriedad a la categoría.

Al margen está la “sorpresiva falta de rendimiento” de los autos del Lincoln Sport Group que marginó de la lucha por la corona a tres serios rivales que tenía Dieguito: Mariano Werner, Juan Bautista De Benedictis y Mauro Giallombardo, que se quedó con las ganas de defender el “1” logrado en 2012.

Cada uno de los puntos expuestos aquí no son un invento, ni mucho menos. Fueron cosas que pasaron y que nadie puede poner en discusión. Claro que también está la chance de que todo sea obra de la casualidad, una misteriosa fuerza que a veces atenta contra la realidad misma. Si es así, Diego Aventin es un justo campeón.

PorDiego Durruty