Columnas de opinión

28/11/2013

Por el buen camino

El convulsionado Top Race tuvo en este año un aprobado en cuanto a los espectáculos brindados.

Si hay una discusión larga en el automovilismo argentino, ésa es la falta de espectáculo que tienen la mayoría de las carreras. De hecho, las propias categorías buscan constantemente que los autos se pasen y que las finales se vuelvan entretenidas. El lastre, cambio de motor por más potencia, el push to pass, la grilla invertida, la penalización... son todos métodos para que las competencias no sean autos en fila india dando vueltas. Sin embargo, hay que admitir que en el Top Race no es tan así. Este año se vieron grandes espectáculos como la carrera de Junín, Alta Gracia, Potrero de los Funes y la de Viedma...

Éste es el punto más fuerte que tuvo la categoría a lo largo de este 2013 movido por culpa de los cambios que vivió en su dirigencia. Alejandro Urtubey, presidente de la divisional, delegó responsabilidades en Miguel Ángel Guerra y Javier Azar para administrar un cajón lleno de papeles sin clasificar... Lo lograron y el TR, con varias fallas y otros tantos aciertos, entró en la recta final del 2013 con grandes carreras. ¿Por qué? Porque los autos están diseñados para eso, ayudado por una goma (la Pirelli turca) que se degrada progresivamente y generalmente gana el que mejor las cuida. Pero también colabora el hecho de que los pilotos van a ganar.

No hay especulación con las penalizaciones. Se premia al ganador y por eso los corredores salen a todo o nada. Sumado a que Agustín Canapino, José María López, Norberto Fontana o Juan Manuel Silva, por nombrar a algunos, no paran de demostrar talento y colman expectativas con sus maniobras.

El TR no tiene la convocatoria más grande, pasa un mes entre carrera y carrera y eso tal vez enfría un campeonato que seguramente tendrá una definición caliente en Neuquén, el 15 de diciembre. Pero tienen buenos espectáculos porque trata de brindar automovilismo puro.

Quedó evidenciado que en los momentos que quisieron innovar, como poner un auto de seguridad en medio de una carrera o el 4x4 que aún quedó poco claro, le pifiaron. Por eso cuando se respetó la esencia del automovilismo puro, cumplieron. El año próximo se viene un campeonato con una etapa regular y después un play-off. Así también ordenan un sistema de torneo muy rebuscado y que ensuciaba esa actitud de querer respetar el hecho de que ganen los mejores. Quizás ése es el camino.

PorAlan Incorvaia