Columnas de opinión

29/10/2013

Cuestión de mercado

Con pocos laureles y mucho presupuesto, el ruso Daniil Kvyat ya tiene un lugar en la Máxima. Ejemplo de una categoría que hoy prioriza el dinero al talento.

El desembarco del ruso Daniil Kvyat en el equipo Toro Rosso para el Mundial 2014 es un eslabón más en la larga cadena de desprestigio en la que la Fórmula 1 poco a poco se está ahorcando. Allá lejos y hace tiempo quedó la época en la que los equipos elegían, dentro de sus posibilidades económicas, a los mejores pilotos que el mercado ofrecía. Parece una película de la época de los Picapiedras… Hoy todo es distinto. Es el mercado, pero no el de corredores, el que marca el pulso de la categoría.

Los atractivos millones llevaron a Bernie Ecclestone a desterrar a la Máxima de la Europa occidental, lugar donde se forjó y creció, para llevarla a lugares cada vez más exóticos y lejanos a sus orígenes. Así, la agenda mundialista se minó de carreras en Asia: en esta temporada por primera vez en la historia tiene más carreras que Europa (ocho contra siete). Así aparecieron Abu Dhabi, Bahrein, India, Singapur, países a años luz de la tradición de la Fórmula 1, pero ávidos de desembolsar millones y millones de euros para darse el gusto de tener una carrera, un manjar que Bernie no podía dejar pasar.

Y si se trastocó la esencia de la Fórmula 1, cómo no se va a modificar el sistema de elección de un piloto. Así llega Kvyat, hoy gran rival de Facundo Regalia en la definición de la GP3. El ruso corrió el año pasado en la Fórmula Renault Europea y de los Alpes (ex suiza). En esta temporada, además de GP3, disputó el campeonato europeo de Fórmula 3. Y desde ahí, categorías intermedias, pegará el salto directo a la F-1. ¿Cómo? Claro, el dinero ruso ingresó fuerte en el mundillo de la Máxima. El equipo Marussia es de capitales rusos, la casi segura quiebra de Sauber fue rescatada por un holding ruso y en 2014 se disputará por primera vez el GP de Rusia. ¿Resultado? Está a la vista, hacía falta un ruso adentro. ¿Palmarés? Poco y nada. Ni el título de GP3 puede significar un salto tan grande si haber pasado antes por World Series o GP2.

Nada importa; el 16/3/2014 el jovencito de 19 años, nacido en Ufa, estará en la grilla de largada del GP de Australia que dará inicio a la 65ª temporada del Mundial.
Hay que alimentar el mercado ruso, no hay otra. Y además, pagar los favores. Como Sauber, que fue salvado del ocaso por tres empresas rusas, una es International Institute of Aviation Technologies, propiedad de Oleg Sirotkin. ¿Qué hace el nene de Oleg? Sí, corre en autos. Sergey, de apenas 18 años, deambuló este año por la World Series logrando apenas dos podios para terminar noveno en el torneo. Claro, si papá puso plata, el nene es firme candidato a correr el año que viene en la escuadra suiza, a pesar de no tener el piné para ocupar una de las 22 butacas más preciadas en el mundo del automovilismo. Un verdadero mamarracho.

Casi nadie esquiva ya las movidas del mercado y las necesidades económicas. Sergio Pérez está en McLaren sin haber ganado nunca una carrera en la Fórmula 1, pero tiene el apoyo del millonario Carlos Slim. Williams, otrora escuadra modelo que llegó a darse el lujo de atrasar por un año la contratación de un tal Ayrton Senna porque tenía a un muchacho llamado Alain Prost, vive una realidad de finanzas flacas y butacas vendidas al mejor postor. Hasta Ferrari recibió con los brazos abiertos a Santander, que llegó de la mano de Fernando Alonso. En el medio aparece un equipo de mitad del pelotón como Force India, que apuesta por pilotos contratados sin reclamar presupuestos. Casi una herejía en estos días.

Claro, para los argentinos produce bronca e impotencia ver a Kvyat en la Fórmula 1 el año que viene mientras que nuestro Regalia está luchando para poder continuar con su campaña deportiva. Ojalá alguna empresa argentina o el mismo Estado se despabilen y lo apoyen para que pueda avanzar, pero sin saltos que después terminen en una caída irremediable hacia el vacío. Para Facu debe aparecer el apoyo para que el año que viene pueda hacer GP2 o World Series y seguir demostrado todo lo que puede hacer y armar una buena preparación para llegar a la Fórmula 1 con posibilidades de quedarse.

Seguramente deberá aportar presupuesto y allí tendrá que aparecer más que nunca el apoyo. Pero que llegue con una base sustentable para no ser un ave de paso, como tantos por estos tiempos. Ejemplos: el belga Jerome D’Ambrosio fue un ex piloto de Fórmula 1 a los 25 años; el ruso Vitaly Petrov, un verdadero invento que llegó por plata y se bajó en cuanto se le cerró el grifo, dejo la Máxima a los 28; el suizo Sébastien Buemi se fue a los 23; el español Jaime Alguersuari se bajó a los 21… Hoy, el inglés Max Chilton está moviendo cielo y tierra para no ser un jubilado de F-1 a los 22.

Aunque, seguramente, el récord lo tengo Luiz Razia, el brasileño que firmó contrato a los 24 años con Marussia y lo bajaron antes de tocar el auto porque sus patrocinantes no pagaban (este año corrió en GT Open). Si Kvyat y Sirotkin se agreguen o no a esta lista solo el tiempo lo dirá. Lo que está claro que hoy no hace falta ser el mejor, ni mucho menos, para tener una butaca en la Máxima.

PorAlejo Iriart