Columnas de opinión

01/10/2013

El TC no se mancha

Maniobras discutidas, exabruptos en el podio, conspiraciones... Lo que ocurrió en la última presentación del Turismo Carretera en San Luis no deja bien parada a la popular categoría.

La imagen de Matías Rossi bajándose de su Chevrolet después de llegar 19° en la final del Turismo Carretera en San Luis por el toque de Guillermo Ortelli habla a las claras del enojo del piloto de Del Viso tras perder una carrera que tenía casi ganada el día menos pensado. Porque si bien fue protagonista en territorio puntano, llegó a la vanguardia gracias a los abandonos de Juan Marcos Angelini y José María López.

Antes de pasar a la punta, Rossi defendió con uñas y dientes el último escalón del podio de los ataques constantes de Ortelli, con todo lo que significa tener atrás al piloto en actividad más campeón del TC y quien está urgido por un buen resultado después de un 2013 muy complicado. Cualquiera sabe que en las carreras manda el que está primero. Y eso trató de hacer Rossi cuando se encontró, sorpresivamente, con la posibilidad de lograr un resultado que no estaba en sus planes.

Cuidó la cuerda lo más que pudo y levantó en el momento que creyó oportuno para no dejarle ningún hueco a Ortelli, quien es evidente que cometió un error en el fragor de la lucha. Eso mismo pensaron las autoridades, que tras la final excluyeron al de Salto.

La indignación de Rossi fue tal que después de la carrera acribilló con una serie de tuits a Ortelli, a quien acusó de pegarle deliberadamente para beneficiar a Diego Aventin. Es que el Pumita, que en la maniobra pareciera darle un toque al múltiple campeón, aprovechó el incidente entre los pilotos de Chevrolet para pasar a la punta y quedarse con la victoria. Sin dudas, no fue un triunfo más para Diego. Además de dejarlo bien parado de cara al título, llegó justo en la carrera en que su padre Oscar se despidió de su cargo de presidente de la Asociación Corredores Turismo Carretera.

Las acusaciones de Matías y algunas palabras poco felices de Diego, que sin tapujos invitó a todos los que critican a su padre a hacerle una felatio, permiten que la gente haga sus teorías conspirativas, algo que siempre está a la orden del día en la categoría septuagenaria.

Ahora son muchos los que piensan que ya está escrito que Diego es el campeón 2013, justo en el año en que su padre deja la ACTC y antes de iniciar su propio camino dirigencial como vicepresidente de la entidad. También son varios los que sospechan que para lograr ese objetivo en San Luis tuvo la ayuda de Ortelli, de quien afirman recibió el “regalo” del título de 2011 para opacar las consecuencias de la muerte de Guido Falaschi en Balcarce...

Lo cierto es que Rossi ahora tendrá que bancarse las consecuencias de sus palabras, que fueron muy duras por cierto. Porque la historia dice que la ACTC no perdona jamás esos exabruptos. Así lo vivieron oportunamente Walter Hernández, Marcos Di Palma e incluso Juan María Traverso, que recibieron duras sanciones por ser muy críticos con la dirigencia. También debería ser penado Aventin por sus dichos en el podio, aunque la CAF más de una vez demostró ser muy permisiva con el Pumita. Recuérdese que jamás fue sancionado por el toque que le dio a Bebu Girolami en la carrera de Junín de 2012. Algo que, obviamente, sirve para aumentar aún más las suspicacias.

Levantadas, toque, declaraciones fuertes, conspiraciones. Una lástima que el Turismo Carretera, esa categoría de 76 años por la cual transitaron tantas glorias, hoy sea noticia por esto. Parece que nos olvidamos que el TC no se mancha.

PorDiego Durruty