Columnas de opinión

12/08/2013

Rumbo al título

Rossi aprovechó las alternativas de la final de Junín y se quedó con el cuarto triunfo del año. Parece que nada le sacará la corona.


¿Habrá alguien que aún dude de la capacidad de Matías Rossi y de que hoy es el mejor piloto del país? Parece difícil que así sea, porque cada vez que tiene la oportunidad, el Misil de Del Viso les gana a todos con autoridad y respeto.


En Junín, donde se corrió la séptima fecha del Súper TC 2000, Mati aprovechó todas las alternativas que tuvo la entretenida final para vencer una vez más y escaparse en el torneo. Es que hubo varios cambios que lo beneficiaron, como el retraso de Agustín Canapino (Chevrolet), que largó primero, el de Leonel Pernía (Renault), quien había heredado la vanguardia, o el de Franco Vivian (Chevrolet) que estaba segundo…


Matías tomó la punta y no la largó más, como lo había hecho en Rosario, San Juan y La Pampa. Y por más que Emiliano Spataro intentó robarle su lugar, no lo logró porque Rossi controló todo como más le convenía: cuidó el desgaste de gomas -que fue un condicionante para el resto de los pilotos durante todo el pleito- y aprovechó el verdadero cañón que Toyota le entrega fecha a fecha. Porque que sea puntero del torneo y que le lleve 52 puntos a Facundo Ardusso (Fiat), su más inmediato rival, también es mérito de su escuadra.


Matías Rossi se anotó su cuarto triunfo del año, la séptima en Súper TC 2000 y 23 en el Turismo Competición contando las 16 de TC 2000. Está encaminado a conseguir una nueva corona, pero la palabra campeón ni la nombra. Es cauto y precavido como cuando maneja. Pero por adentro, el Misil debe pensar que va derechito al título. 


PorAlan Incorvaia