Columnas de opinión

23/07/2013

Prohibido arriesgar

La determinación de los Comisarios Deportivos de excluir a Rossi tras el trompo donde tocó a Werner, volvió a poner en la discusión si debe actuarse así.

Este fin de semana en Buenos Aires, como ya nos tiene acostumbrados el TC, hubo una vez más polémica por una controvertida decisión de los Comisarios Deportivos. Me refiero, naturalmente, a la exclusión parcial que sufrió Matías Rossi de su serie luego del toque con Mariano Werner en la primera curva. Sobre la maniobra, puede decirse mucho, pero la idea aquí es centrase en la determinación tomada por las autoridades, algo que sorprendió a más de uno aunque, justo es decirlo, no es la primera vez que se toma una decisión semejante.
Esta polémica en particular arrancó el año pasado en Mar de Ajó, cuando Guillermo Ortelli fue sancionado por hacer un trompo mientras peleaba la posición con Omar Martínez, en la largada de su serie, y en el desparramo Diego Aventin quedó como el principal perjudicado. Y siguió con una sanción similar sobre el entrerriano apenas un mes después en Paraná, donde el perjudicado fue Juan Bautista De Benedictis. Luego de las repercusiones negativas de ambas sanciones, aparentemente hubo un acuerdo entre comisarios y pilotos de no seguir castigando estas maniobras, ya que atentaba contra el espectáculo.
Este aparente acuerdo tácito se rompió este fin de semana con la sanción a Rossi. Llama la atención que justo haya sido él el perjudicado, siendo como es, de los pocos pilotos en el TC (si no el único) que se anima a hablar abiertamente. También sorprende que no se haya tenido en cuenta las condiciones de la pista y de los autos (por el frío) ni que, en la maniobra, el propio Rossi también fue perjudicado (quedó anteúltimo). Esta regla de sancionar deportivamente a quien se equivoca y se autoperjudica atenta, sin lugar a dudas, contra el ya disminuido espectáculo que ofrece la categoría. Sobre todo en un momento del torneo en que hay mucho en juego. Si superarse durante la competencia ya es difícil, lo será más aún si los pilotos no pueden arriesgarse.
Por otra parte, esta sanción cierra los ojos a la responsabilidad que podría caberle a Werner sobre la maniobra, ya que él iba por afuera y muy pegado a Rossi. Si hubiese ido algo más separado, no hubiese sido perjudicado. Tampoco se hubiera perjudicado si en vez de arriesgarse a un “todo o nada” en el Ciervo hubiese decidido permanecer segundo, como eligieron los de las series anteriores. Siempre hubo una línea muy fina entre un “toque de carrera” y un “toque evitable”. En general, las discusiones pasaron siempre por la posición de ambos autos o por la intencionalidad de los pilotos. Pero ahora, con este criterio, el concepto de “toque de carrera” queda eliminado. Todas las maniobras dudosas deben ser sancionadas. Y, lo que es peor, los pilotos no tienen cómo defenderse, ya que las sanciones les caen una vez finalizada la competencia y usando criterios diferentes cada vez.
Por último, esta nueva manera de sancionar reaviva una vieja pregunta sin respuesta: ¿Hasta qué punto las maniobras dudosas generan problemas posteriores en los damnificados? En el caso de Buenos Aires, Rossi fue excluido porque, en el trompo, el motor de Werner quedó resentido y se rompió algunas vueltas después. De haber terminado el paranaense, ¿la sanción hubiera sido diferente? ¿Qué hubiera pasado si Rossi lo dejaba pasar a Werner luego del toque? ¿Y si Werner hubiese seguido y chocaba intentando superar alguno de los últimos? En el caso de Ortelli y el Gurí, el año pasado, los damnificados abandonaron en la misma maniobra, pero no así en esta situación.
Como se ve, una decisión así lleva a cuestionar completamente los criterios de sanción que aplican los comisarios deportivos. Quizás el problema sea que el reglamento deportivo no esté claro, pero también puede ser que quienes deben aplicarlo cambian de opinión demasiado seguido.

PorDiego Durruty