Columnas de opinión

01/07/2013

Un problema de egoísmo e inutilidad

El automovilismo argentino sigue generando polémicas a raíz de la falta de diálogo entre sus dirigentes.

El Turismo Nacional finalmente confirmó su calendario y prolongó una ridícula pelea que parece no tener fin con el Súper TC 2000 y que amenaza con perjudicar, principalmente, a los pilotos y a los espectadores.

Se puede decir que esta pelea es histórica en la Argentina. Viene, en realidad, de la década del 70. Estalló en 1979, y tuvo un fuerte rebrote en 2001, pero en este 2013 tomó un cariz diferente y aún más peligroso, si cabe. Repasemos.


Durante la década del 70, el Turismo Carretera era dirigido por el ACA. Ya existía la Asociación de Corredores de Turismo Carretera, pero funcionaba más como un sindicato de pilotos (qué tiempos aquéllos en que los pilotos tenían representación ¿no?) que como un ente fiscalizador. Los chispazos por los circuitos y los Grandes Premios llegaron a su punto cúlmine en 1979, en donde la ACTC decidió separarse del ACA y comenzar a fiscalizar sus propias carreras. Como respuesta, el ACA creó el TC 2000, con el objetivo de pelearle el puesto al TC como categoría reina. El Turismo Nacional ya existía, pero se decía que captaba un público diferente.


A comienzos de los 90 comenzó la televisación de las carreras y los problemas volvieron. Carburando logró en pocos años monopolizar las transmisiones y sus competidores crearon el recordado Supercart, primero, y la Copa de las Naciones, después. Como respuesta, la ACTC creó en aquélla década dos categorías: el TC Pista (1995) y el Top Race (1997). A su vez, durante esa misma década, el TN pasó a ser fiscalizado por la ACTC también.


En el año 2001 llegó el primer conflicto serio entre las categorías: El ACA amenazó con no darle licencia a ningún piloto que corriera en una categoría fiscalizada por la ACTC y generó el caos. Durante el verano de 2001, se sucedieron una serie de eventos y reuniones para destrabar la situación, que parecía muy complicada. Hubo, incluso, amagues de continuar la pelea en tribunales. El hecho de que todas las categorías fueran televisadas por Carburando ayudó -y mucho- a que se resuelva el problema: el resultado fue que el TN volvió a ser fiscalizado por el ACA.


Durante algunos años hubo armonía, pero el cambio de titularidad del Top Race desde 2004 volvió a generar roces. Pocos años después, algunos equipos de TC 2000 “sugirieron” a sus pilotos que no compitieran en más de dos categorías por año. Hubo varias acusaciones cruzadas, y como resultado el Top Race y el TN perdieron algunos pilotos destacados, al menos temporalmente.


En 2010 el Top Race pegó un volantazo sorprendente y se fue de Carburando pasándose a América, generando una televisación diferente por primera vez en casi 20 años. El desmembramiento se intensificó dos años después, con la creación del Automovilismo para todos, que generó la vuelta del Top Race al 13 y una escalada de tensiones.


A partir de allí, sin un hilo conductor que una a las categorías, se sucedieron los conflictos. La ACTC desistió de fiscalizar al Top Race y recrudeció la pelea por los calendarios. Imponiendo su primacía, el TC anunció sus fechas para 2013 primero, y luego lo hizo el resto. No por primera vez, varias fechas coincidían. El ACA minimizó el problema en aquél momento, pero no hizo nada por resolverlo tampoco. Cierto es que parecía, solamente, un amague más de los tantos que hubo en estos años.


Pero hoy la situación es crítica. Lo que más llama la atención es que ambas categorías comparten fiscalizador (el ACA). Ya hicimos un recuento de cuántos serían los pilotos perjudicados, y la prensa en general viene marcando hace meses la urgencia del problema, pero hasta ahora solo hay evasivas. Peón y Paoletti no se juntaron nunca, ni siquiera fueron convocados a una reunión desde el ACA. La última versión oficial fue: “después del Rally en Argentina nos sentamos a charlar”. El Rally terminó hace casi dos meses y aún no hay novedades.


Es evidente que las diferencias entre las emisoras de TV están jugando un importante papel. Es igual de evidente, también, que la intransigencia de los dirigentes sólo perjudica a los pilotos. La última vez que se juntaron a hablar los máximos responsables del automovilismo argentino fue gracias a CORSA en agosto del 2007. Una locura. Es evidente, por último, que el ACA no puede o no quiere resolver estos problemas. Quien debería ser la asociación núcleo del automovilismo, quien debe promover este deporte en particular y observar que se cumplan las normas básicas mira hacia otro lado.


La inoperancia de esta entidad en este aspecto duele más porque es el problema menos comprensible de todos. Los intereses particulares de cada dirigente son fáciles de comprender. Las pujas por notoriedad en cada categoría son comprensibles, aunque egoístas e inaceptables. Pero que el ACA no haga nada para resolver cuestiones tan simples como el calendario de dos categorías que comparten pilotos duele porque es directamente imposible de comprender.


Esperemos que quienes estén a cargo desmientan esta columna mostrando resultados. Que demuestren, al menos, que están haciendo lo posible por resolver el problema. Desde CORSA rogamos, esta vez, estar equivocados. Por el bien de los pilotos, por el bien de los espectadores, y por el bien del automovilismo nacional.


PorNicolás Urtubey