Columnas de opinión

01/04/2013

Aprobado y con futuro

El Callejero de Buenos Aires tiene todo para convertirse en un clásico, algo que en la actualidad no tiene nuestro automovilismo.


El automovilismo argentino es fuerte. Tiene muchísima historia, muchísimas categorías, muchísimos pilotos, muchísimos equipos, muchísimos autódromos. Sin embargo, le falta algo: un clásico.

Alguna vez ese lugar lo ocuparon los 200 Kilómetros de Buenos Aires del TC2000 y también hubo una intentona con La Carrera del Año del Top Race, pero la irrupción de sus ediciones por diferentes motivos, hizo que se perdieran eventos que capten la atención de fanáticos de la actividad y ocasionales espectadores.

Guste o no el tipo de circuito, el Callejero de Buenos Aires tiene los condimentos necesarios para ponerle un calificativo que sólo el tiempo puede mantener. Los éxitos de la edición de 2012 en los alrededores de la Plaza de la República y la que se hizo el último fin de semana en el barrio de la Recoleta demuestran que están en buen camino.

Guste o no este tipo de carreras, para los corredores y sus escuderías es un gran desafío ser los mejores en un circuito que no perdona errores ni excesos. Mientras que los organizadores ponen a prueba su capacidad para que no haya problemas, ni en el aspecto de seguridad, ni para la enorme cantidad de público que cae rendida ante la seducción de un espectáculo atípico y gratuito.

El Callejero de Buenos Aires tiene futuro de clásico. Ojalá que eso se concrete. Porque el automovilismo argentino es fuerte y necesita de un carrera que llegue a todos y no solo a los fanáticos.

PorDiego Durruty