Columnas de opinión

18/02/2013

¿Aprendimos algo?

El accidente que sufrió Joel Borgobello en La Plata vuelve a demostrar que a los circuitos argentinos les falta seguridad.


El tema puede sonar trillado para algunos, pero eso poco importa. Más vale insistir que hacer la vista gorda y recién preocuparse cuando nada se puede hacer. Hoy Joel Borgobello puede contar como una anécdota más el tremendo accidente que tuvo durante la segunda serie de la Clase 2 del Turismo Nacional en La Plata.

Fue espectacular. Al punto que su auto quedó totalmente destruido. Por eso se temió por su vida. Pero como dijeron los médicos que lo atendieron en un primer momento, si no le pasó nada y solo sufrió algunos politraumatismos fue por la estructura del auto que resistió a la perfección.

La cuestión es que el incidente que le hizo pegar el susto de su vida a Borgobello no fue por una mala maniobra de un rival. Fue por algo zonzo, como un despiste. Lamentablemente, las imperfecciones de las banquinas del circuito platense sirvieron de catapulta y el auto descontrolado de Joel dio varios tumbos y hasta voló por el aire. Increíble.

Mientras el vehículo de Borgobello se machucaba en cada caída volvía a estar presente la imagen de lo ocurrido hace un año y tres meses en Balcarce con el accidente fatal de Guido Falaschi. No se debe aclarar más nada, solo preguntarse si aprendimos algo.

PorDiego Durruty