Columnas de opinión

03/12/2012

Y fue para Ford


La temporada 2012 del Turismo Carretera llegó a su fin y la gloria quedó para Mauro Giallombardo, un pibe de 22 años que siempre demostró un gran talento. Pero no es momento de hablar de La Rana, que tuvo un fin de semana soñado en La Plata con victoria y consagración. Es oportuno ir un poco más allá. Porque es inevitable asociar este título de Mauro con los cambios reglamentarios que le permitieron a Ford lograr el protagonismo en la recta final del año.

La serie de anexos técnicos agregados con el torneo ya iniciado son suficientes para calificar al certamen como “desprolijo”, por más que la ACTC tenga la potestad de hacer semejantes cambios en cualquier momento del año.

Ya en la primera visita del TC a Buenos Aires, el propio presidente de la entidad había adelantado que se le iba a dar una mano al óvalo. “Los Ford están relegados… La idea no es manipular, queremos que haya competencia”, dijo Oscar Aventin. Y pocas horas después se anunciaron las variantes que le aseguraron a cuatro pilotos de la marca, entre ellos su hijo Diego, meterse entre los 12 clasificados para luchar por la Copa de Oro.

Pero sigamos con el análisis. De las últimas seis carreras del 2012 (cuando se aplicaron las modificaciones), Ford logró cuatro triunfos. El primero fue en Paraná (Gabriel Ponce de León), donde hubo siete Falcon en las primeras siete posiciones. Y luego festejó en las últimas tres fechas: Buenos Aires II (Mariano Werner), La Pampa (Juan De Benedicits) y La Plata (Giallombardo).

En el total de 2012, Ford consiguió seis victorias ya que también ganó en Mar de Ajó (Lionel Ugalde) y Río Cuarto (DeBenedictis). Mientras que Chevrolet se impuso en siete oportunidades, Torino en tres y Dodge se quedó con las ganas.

Aunque hay un dato que no es menor: de la media docena de éxitos de Ford, cuatro fueron de los pilotos del GPG Racing (Ponce de León y Giallombardo) y Lincoln Sport Group (DeBenedictis), es decir la misma estructura regenteado por Hugo Cuervo. Algo que ratifica lo que siempre se dice: que los únicos Falcon que andan son los del Escribano porque saca provecho de un buen conjunto técnico, de buenos presupuestos y de esa picardía que siempre lo pone al límite del reglamento (por algo el notario de Lincoln fue expulsado de por vida de la ACTC, aunque luego se lo perdonó).

Volamos, entones, a las palabras de Aventin. El Puma dijo que era momento de que haya “competencia” y los resultados están a la vista, mal que le pese a algunos fanáticos. Esos que sienten que Giallombardo ganó el torneo con una ayudita extra y no por mérito propios.

Ya esta tarde para lamentos. El torneo está terminado y título es cosa juzgada. Quedó para Ford, la marca que estaba “relegada” y la que sacó ventaja de un reglamento que se modificó para emparejar las cosas…

PorDiego Durruty