Columnas de opinión

07/11/2012

El difícil caso del Pumita

La CAF sigue sin resolver la situación de Diego Aventin por el toque a Bebu Girolami en Junín hace 53 días...


A la luz de la cantidad de días que han pasado desde que Diego Aventin le pegó de manera antideportiva a Néstor Girolami en una de las series del Turismo Carretera en Junín, es evidente que debe ser un caso difícil de resolver para la Comisión Asesora y Fiscalizadora de la ACTC ya que, desde aquel 16 de septiembre, se expidió sobre el caso de otros pilotos, pero jamás sobre el incidente que involucró al Pumita.

Tras el grosero toque al Bebu en la segunda serie en el Eusebio Marcilla, Aventin recibió un recargo que lo colocó en el puesto 14º de la batería por detrás del cordobés. Con lo justo entró a la final, en la que consiguió el 23º lugar.

Como ocurrió con otros pilotos que cometieron infracciones durante la temporada, Dieguito fue citado a declarar. En su caso debía presentarse el martes 2 de octubre, pero jamás lo hizo…

Es inevitable comparar el caso de Aventin con el de otros pilotos, quienes por maniobras similares recibieron una fecha de suspensión. Los últimos ejemplos son los de Emanuel Moriatis, por un despiste en Olavarría que perjudicó a dos rivales; y Norberto Fontana, por un incidente con Christian Ledesma en Santiago del Estero. Ambos se “comieron” una fecha de suspensión de manera inmediata.

Aunque hubo algo que hizo pensar que habría un cambio en la modalidad de sanciones. A las 48 horas de aquel toque de Aventin a Girolami, la CAF resolvió de otra manera el caso de Próspero Bonelli, quien había sido responsable de un accidente múltiple también en Olavarría. La diferencia respecto a Moriatis, fue que el entrerriano apeló. ¿Cómo se acabó el tema? El ente disciplinario reconoció la culpa de Próspero, pero lo multó con 10.000 pesos en lugar de suspenderlo.

Esta situación llevó a pensar que sucedería lo mismo con Aventin: sería suspendido, apelaría y sería multado. Pero al día de hoy, no hay novedades. Y ni hay rastros de que esto se resuelva a la brevedad con una pena, que luego se evaluará si es justa o no.

Lo triste del caso es que esto le resta transparencia a la categoría por el vínculo familiar que existe entre Diego y Oscar Aventin, presidente de la ACTC. Con el agregado que también es uno de los 12 pilotos que están luchando en la Copa de Oro que define al campeón. Esa mochila es el costo que debe pagar el Pumita por ser protagonista de la categoría y que tanto hijo, como padre, aseguran que no les afecta.

Inocentemente, uno espera cada miércoles saber si la CAF se expidió sobre el tema o si sigue pateando la pelota. Esta semana el que la “ligó” fue Gastón Ferrante, del TC Pista, por un incidente en San Luis. Le rechazaron su apelación y se perderá dos fechas.

Este artículo no tiene ninguna animosidad. Solo explica, con fundamentos, un caso que llama la atención y que parece mostrar que no se mide a todos con la misma vara. Pero es solo una opinión de alguien que, lejos de pretender ser un justiciero, prefiere que las cosas sean claras. Nada más.

PorDiego Durruty