Actualidad

09/03/2017

Una inauguración a puro fierro

Juan Manuel Fangio ganó la carrera principal en el estreno del Autódromo. Ese día hubo tres competencias y 120.000 espectadores.

Fangio, Pernón y González durante la inauguración del Autódromo.

El domingo 9 de marzo de 1952 se inauguró el Autódromo de la Ciudad de Buenos Oscar y Juan Gálvez, cuyo primer nombre fue Autódromo 17 de octubre. Para la ocasión se organizó la “Copa Perón”, una competencia de Fórmula Libre sin la participación de los equipos europeos a excepción de la escudería Simca-Gordini, que aprovechó la ocasión para probar los nuevos prototipos Simca Gordini 1500.

En la clasificación, Fangio hizo la pole positions seguido por Froilán González. La primera de las carreras -que sería acompañada en la programación por otras de Mecánica Nacional Fuerza Libre y Limitada- tuvo un trámite de alto voltaje para los 120.000 espectadores que colmaron las tribunas flamantes del circuito y también en muchas zonas al borde de la pista.

Allí Fangio y González no se dieron tregua con los autos del equipo promocionado por el Automóvil Club Argentino e YPF. El Chueco tardó 1:17.19.230 horas para cubrir las 30 vueltas del extinto circuito 4 del Autódromo, que era una mezcla del 6 (donde corrió la F.1 en la última etapa) y una extensión hasta la última horquilla, sector donde hoy está la pista de karting. El Chueco se impuso al mando de una Ferrari 166FL. El podio a pleno de la Scuderia de Maranello lo completaron el propio Froilán con su 166C y el brasileño Francisco Landi, en una 125C.

Luego se ubicaron Jorge Daponte y el uruguayo Eitel Cantoni, ambos con sendas Maserati 1500. Terminada la prueba internacional, o más bien sudamericana, se llevó a cabo la de Fuerza Libre, carrera que ganó Pablo Birger con un monoplaza impulsado por un motor Ford de 100 HP estableciendo un promedio excepcional. Sobre el circuito cuatro de 4.706,92 metros a un promedio 105,460 km/h, cuando Fangio había ganado con 109,576 km/h.

La tercera carrera de esta jornada inaugural del Autódromo fue la reservada para autos sport presentados por el Club de Automóviles Sport. La prueba fue ganada por Adolfo Schwelm Cruz con un Alfa Romeo 3.8, a quien escoltaron Jorge Caamaño (SIMCA), Carlos Stábile (Healey Silverstone), Roberto Mieres (Mercedes-Benz SSK) y Tomás Mayol con un Alfa Romeo 1900.

Ese día fue el bautismo de fuego para el Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires. La primera vez que hubo carreras y con un marco multitudinario. El comienzo de una rica historia con secuelas que engrandecieron al Oscar y Juan Gálvez, la Catedral del deporte motor nacional.
 

PorDarío Coronel