Actualidad

09/01/2017

Así son los vivacs dakarianos

Te mostramos esta ciudad itinerante que se monta todo los días para recibir a más de 2.500 personas.

El campamento en el autódromo de Resistencia.

El corazón del Dakar son sus campamentos. Es allí donde transcurre buena parte de la acción una vez que las etapas han llegado a su fin. Están emplazados en lugares muy distintos, aunque tienen en común un gran espacio para poder albergar durante 24 horas a las 2.500 personas que forman parte de la caravana.

En las primeras etapas en la Argentina, el Dakar se instaló en el Autódromo Yaco Guarnieri de Resistencia, en la provincia de Chaco; en el Hipódromo de Tucumán y en la Ciudad Cultural de Jujuy. Ya en territorio boliviano se eligieron lugares a las afueras de Tupiza y Oruro. Estos dos últimos vivacs reflejaron algo del espíritu dakariano al ser zonas alejadas de la urbe y sin estructuras edilicias.

Pero más allá de dónde se instalen los vivac, como también se los conoce, lo impactante es su nivel de organización. Un restaurante en forma de “u” alimenta a pilotos, integrantes de los equipos, miembros de la organización y periodistas durante todo el día. El desayuno, el almuerzo y la cena tienen sus horarios, pero aquellos que llegan rezagados por algún motivo siempre tienen a su disposición un plato de pasta.

En esta misma zona se encuentra “El Central”, un motorhome que hace las veces de sector para los invitados especiales y un punto de encuentro para la reunión de pilotos que se hace todos los días a las 20 para comunicar novedades de la etapa del día siguiente.

Los organizadores tienen su lugar en el PCO, un puesto de control que cuenta con la tecnología necesaria para realizar el seguimiento on line de todos los competidores. También hay una zona para las autoridades deportivas, una sala de edición para la televisación oficial, un hospital de campaña que cuenta con 60 profesionales, la sala de prensa que alberga a los 80 periodistas que siguen toda la carrera y un helipuerto para los siete helicópteros que participan del operativo de seguridad.

Los equipos ocupan la mayor zona del campamento, que en total suele cubrir unas seis hectáreas. Hasta el 2012 el lugar ocupado para los participantes era “tierra de nadie” y se resolvía de una manera muy anárquica: El que llegaba primero elegía su sector y lo delimitaba con cintas de plástico. Al no haber ningún orden, muchas veces el transito por el lugar se tornaba caótico. Pero eso cambió en 2013 cuando se contrató a un especialista y ordenó la zona de competidores.

Desde entonces cada estructura tiene un lugar asignando con anterioridad y su tamaño está relacionado con la cantidad de vehículos que asiste. Toda la zona está dividida por calles internas señalizadas con balizas para hacer más fácil su ubicación. Además, personas de la organización reciben a los equipos a medida que van llegando y los guían hasta su lote correspondiente para evitar confusiones. De esta manera, se gana en tiempo y en seguridad ya que las calles también permiten realizar de manera eficiente cualquier tipo de evacuación ante un caso de emergencia.

A lo largo del Dakar se erigen una decena de campamentos en todo tipo de lugares. Cada uno tiene sus características particulares, aunque lo que nunca cambia es su organización. Y eso es clave para que el corazón de la carrera más dura del mundo siga latiendo.

PorDiego Durruty (enviado especial)