Actualidad

21/12/2016

Cuando la F.1 llegó al cine

Se cumplen 50 años del estreno de “Grand Prix”, el film basado en la Máxima y ganador de tres premios Óscar.

Los hitos suelen generar inspiración. En el cine puede decirse que las películas referidas al automovilismo deportivo tuvieron un antes y un después de “Grand Prix”, ganadora de tres Óscar. Hoy se cumple medio siglo del estreno del film basado en la Fórmula 1 y realizado durante algunas carreras de la Máxima.

Fue el 21 de diciembre de 1966 cuando la Máxima llegó a la pantalla grande, protagonizada entre otros por James Garner, Eva Marie Saint, Toshirō Mifune, Yves Montand, Brian Bedford y hasta tuvo un cameo de Juan Manuel Fangio (ver video). También tuvieron una breve aparición Graham Hill, Jack Brabham y John Surtees, todos campeones mundiales.   

 

 

El largometraje, de tres horas de duración, está ambientado en la F.1 de entonces. Fue dirigido por John Frankenheimer, guión de Robert Alan Aurthur y producido por la Metro Goldwyn-Meyer. Ganó los Premios Óscar al Mejor Montaje, Mejor Sonido y Mejores Efectos Sonoros. También quedó en la historia por su tema musical, “The lonely race track” (“La pista solitaria”), a cargo de Maurice Jarré. Tuvo un presupuesto de nueve millones de dólares y ganancias por más de 20 millones.    

Se cuenta la historia de Pete Aron (Garner), un corredor estadounidense, cuya carrera se frustra cuando es sospechado de ocasionar un accidente que dejó malherido a su colega británico, Scott Stoddard (Bedford). Aron es expulsado del Jordan-BRM, el equipo en el que estaba, pero cuando pensaba que su carrera estaba acabada es fichado por la escuadra  japonesa Yamura, a cargo de Izo Yamura (Mifune), inspirado en Sōichirō Honda. Dentro de la escudería nipona, Aron intentará reivindicar su carrera. 

Para la mayoría de las escenas se usaron autos de Fórmula 3 Europea adaptados para parecerse a los F.1. Aunque sí hubo un auto de la Máxima real, el que correspondía a Aron, un McLaren M2B del flamante equipo, cuyo dueño, Bruce McLaren, firmó un acuerdo para cederlo en el film. El mismo fue conducido por Phil Hill, campeón mundial en 1961, quien junto a Dan Gurney y Carol Shelby, les abrieron las puertas a los productores en el ambiente de la Máxima para la realización durante los Grandes Premios. Salvo una tímida resistencia de Ferrari, el resto de la F.1 puso predisposición para todo el staff de la película.

 

 

Las imágenes genuinas del film se mezclaron con las reales de carreras como las de Mónaco y Spa-Francorchamps, donde aparecen hasta tomas aéreas. Fue una de las primeras experiencias de cámaras a bordo en autos de F.1. Para captar la acción fuera de los monopostos a alta velocidad se usó un Ford GT40 conducido también por Phill Hill y que llevó cámaras en su parte delantera y trasera.

El film se convirtió en un culto para los fanáticos del deporte motor. Encendió la mecha de Hollywood por el automovilismo. En 1969 llegó “Winning”, basada en las 500 Millas de Indianápolis, donde Paul Newman también estuvo al volante y confirmó su amor por el automovilismo que luego lo ratificó con su equipo de competición. En 1971 vino “Le Mans”, con Steve McQueen como protagonista estelar y hasta manejando a fondo un Porsche 917. Entre las célebres se destaca una contemporánea como “Rush” (2013), la única que cuenta una historia real, el duelo entre Niki Lauda y James Hunt, en 1976.

La magnitud de “Grand Prix” llevó a relanzarla en DVD en 2006, con motivo del 40° aniversario de su estreno. La película trascendió y quedó en la historia. Fanáticos del automovilismo, de todas las edades, la vieron en algún momento. El que no lo hizo, es una buena oportunidad para disfrutarla. Una producción de Hollywood que llevó la F.1 a la pantalla grande y estuvo a su altura.

 

PorDarío Coronel