Actualidad

27/11/2016

“Mis amigos, los secuestradores”

Falleció Fidel Castro, quien organizó el histórico secuestro a Juan Manuel Fangio. A pesar de ello el Chueco siempre recordó el trato ameno de los revolucionarios.

El fallecimiento de Fidel Castro es la noticia que marcó al mundo en este sábado. El líder revolucionario fue partícipe de un histórico episodio que marcó de por vida a Juan Manuel Fangio. Se trató del secuestro al Quíntuple campeón de Fórmula 1 en La Habana, Cuba, el 23 de febrero de 1958, a cargo del Movimiento 26 de Julio. “Podrían haber esperado un poco, al menos, me hubieran dejado cenar”. Con esa tranquilidad característica, se dirigió Fangio a las personas que lo habían raptado con quienes generó un vínculo ameno a pesar de esa situación y hasta un lazo que siguió en el tiempo. Aquí un relato de los hechos.   

El 3 de febrero de 1958, el Chueco obtuvo la última victoria de su campaña en Buenos Aires a bordo de una Maserati 258F. Con un auto de la misma marca pero de Sport Prototipos, la 458S, el balcarceño se disponía a correr el 24 de febrero el Gran Premio de Cuba. Un día antes, obtuvo la pole en el circuito callejero de El Malecón. Ello, a pasar de no haber probado ya que el auto era de un norteamericano y por cuestiones burocráticas el coche no arribó en tiempo y forma al trazado. A la noche, luego de la actividad, Fangio llegó al lobby del hotel Lincoln y, cuando se puso a charlar con unos amigos ingresó un joven preguntando por él. El muchacho sacó una pistola Luger y le apuntó al Chueco. Ante la mirada atónita de Stirling Moss, entre otros, la persona se identificó como miembro del Movimiento 26 de Julio, la organización que quería derrocar al gobierno del dictador Fulgencio Batista. “Usted me va a tener que acompañar”, le indicó el hombre a Fangio, quien al ver cierto nerviosismo del cubano dijo “vamos”. El militante le aseguró al resto que “no intentaran nada porque había cuatro compañeros suyos con ametralladoras y, que las consecuencias serían para el propio Fangio”. Se subieron a un Buick negro ‘47 con mucho temor por si aparecía algún patrullero. “Prestame tu gorra, así no me identifican por la pelada”, le señaló el Quíntuple a su secuestrador, de nombre Manuel Uziel.

¿ME DA SU AUTÓGRAFO?
La organización estaba al mando de Fidel Castro y de su mano derecha, Ernesto Che Guevara. La operación del secuestro era dirigida desde Sierra Maestra por el mismísimo Comandante en Jefe y quien aplicaba los pasos era Faustino Pérez, líder del operativo. Primero llevaron al Chueco a una casa, luego a otra y en esta lo metieron en una pequeña habitación en donde había una mujer y un niño. “Le puedo pedir un autógrafo para mi hijo? Eso sí, por favor, póngale la fecha, es muy importante”, le pidió la madre del chico a Fangio. Después lo trasladaron una residencia muy ostentosa en El Vedado, un barrio elegante de La Habana. Allí, fue recibido por varias señoras y una anciana. Le sirvieron unas papas fritas con huevos a “El Campeón”, como lo llamaban los secuestradores. Ellos y el balcarceño cenaron juntos en el patio de la mansión. En la sobremesa, el Chueco se cansó de dejar su firma como recuerdo a cada uno de “anfitriones”.

Horas después, las agencias de información comenzaron a recibir la sorprendente noticia: "Habla el 26 de Julio... Tenemos secuestrado a Fangio... No se alarmen, no hay peligro para su persona. Seguiremos informando". A la mañana, con los servicios del mejor hotel cinco estrellas, Pérez le acercó el desayuno y los diarios al balcarceño. Luego de una charla, le pidió que le avisaran a su familia, de lo que Pérez se ocupó personalmente.

La carrera fue televisada pero Fangio se negó a verla: no podía resistir el ruido de los motores y no estar allí. El GP no había finalizado cuando le notificaron al balcarceño que la prueba se suspendió por un accidente. En la quinta vuelta se despistaron dos autos, cuyo saldo fue de seis personas muertas y cuarenta heridos. Sin pensarlo, el Quíntuple se había salvado de la tragedia. 

Objetivo cumplido para los revolucionarios quienes tuvieron otra encrucijada: cómo liberar a Fangio sin que corriera riesgos. El miedo era la posibilidad de que la gente de Batista matara al piloto para culparlos, y así, desprestigiar a Fidel Castro. Analizaron dejarlo en una iglesia, pero el Chueco les pidió que se comunicaran con el embajador argentino. Una mujer y dos jóvenes lo llevaron ante el diplomático, quien era Raúl Guevara Lynch, nada menos que el primo del Che...

AMIGOS PARA SIEMPRE
En la embajada, los secuestradores dejaron una carta en la que aseguraban que no tenían ningún problema con Argentina, que sus objetivos se restringían al derrocamiento de la dictadura cubana y, que nuevamente pedían disculpas. A 26 horas del secuestro, Fangio, sano y salvo, quedó en mano de las autoridades argentinas. Una vez libre, recalcó ante los periodistas habaneros lo bien que había sido tratado y que nunca le vendaron los ojos. Los reporteros sonrieron cuando el balcarceño sostuvo que había charlado "macanudamente" con sus captores.

El M 26-7 logró el golpe mediático que había planeado. Luego, en 1981, la Revolución Cubana ya gobernaba el país y el Chueco volvió a visitarlos, pero como presidente de Mercedes Benz, para concretar la venta de unos camiones al gobierno de la isla. Lo recibió su amigo, Faustino Pérez, por entonces ministro de Industria. El mismo Fidel Castro interrumpió una importante reunión internacional a fin de encontrarse con él y pedirle, otra vez, disculpas por el operativo del ‘58. Dos años más tarde, cuando se cumplió el 25° aniversario de su encuentro con el M 26-7, Fangio recibió un telegrama de los captores recordando "aquel episodio" que, "más que secuestro y detención patriótica, sirvió, junto con su noble actitud y su justa comprensión, a la causa de nuestro pueblo, que siente por usted viva simpatía, y en nombre del cual lo saludamos al cabo de un cuarto de siglo", reconocía el escrito. Unos meses antes -luego de una intervención quirúrgica en la que le implantaron el quinto by-pass aorto-coronario- había recibido otro mensaje, en su oficina de Mercedes Benz, deseando su recuperación. Incluso, Arnold Rodríguez -uno de sus captores- lo visitó en el museo en 1991. Hasta el día de su muerte, el 17 de julio de 1995, todos los años el Chueco recibió una tarjeta de cumpleaños firmada por “sus amigos, los secuestradores”.

Hoy existe en la isla “La Peña Amigos de Fangio”, quienes festejaron los 50 años de su famoso rapto. Aquél evento de 2008 tuvo el rugido de motores V8 americanos, que incluyó un concurso de vehículos clásicos, una exhibición con réplicas de los autos del GP cubano de 1958 y un festival de tango. Los fierreros cubanos no solo recordaron un hecho histórico para ellos sino también, el sello de humildad y grandeza dejado por el Quíntuple en su histórico secuestro.

LLEGÓ AL CINE
En 1999, se estrenó el film “Operación Fangio”, una coproducción argentina-cubana-española. La película fue dirigida por Alberto Lecchi y narra el histórico secuestro del M 26-7 a Juan Manuel Fangio, quien es personificado por Darío Grandinetti. 

UN POCO DE HISTORIA
El 26 de julio de 1953, la organización revolucionaria encabezada por Fidel Castro y Ernesto Che Guevara, atacó los cuarteles de Santiago de Cuba con el fin de derrocar al dictador Fulgencio Batista. Esa fecha, de manera informal el movimiento fue bautizado con tal denominación. Luego, el 31 de diciembre de 1958 lograron su cometido y el 1º de enero de 1959, junto con otras agrupaciones, tomaron el poder en lo que se llamó la Revolución Cubana.

PorDarío Coronel