Actualidad

02/04/2016

Las consecuencias de la guerra

Los argentinos que corrían en el exterior padecieron la derrota. El contexto local e internacional complicó sus campañas.

Por el lado argentino, la Guerra de Malvinas arrojó un total de 649 soldados muertos. Muchos de los que volvieron aún siguen padeciendo las consecuencias del caso, como el olvido, discriminación y hubo otros tantos que se suicidaron. Lejos de estas gravísimas consecuencias, el automovilismo también se vio afectado de forma negativa. En especial los pilotos que corrían en el ámbito internacional.

El caso paradigmático es el de Oscar Rubén Larrauri. Antes de que estallara la guerra, Poppy había comenzado su gran temporada en la Fórmula Tres Europea, que lo tuvo como rotundo campeón con festejo anticipado. El de Granadero Baigorria corrió en el equipo Euroracing, a bordo de un chasis 101 con motor Alfa Romeo. Bajo la dirección deportiva del italiano Giampolo Pavanello, el santafesino descolló.

Por su mérito, Larrauri era considerado como el sucesor directo de Carlos Alberto Reutemann en la Fórmula Uno. Pero el contexto internacional lo perjudicó por ser argentino más allá de ser pretendido por varios equipos como Ligier, con el que incluso llegó a tener un acuerdo para 1983. "Era complicado ser argentino por esos días. La mayoría de los equipos de F.1 siempre tuvo sus bases en Inglaterra. Así que el panorama para nosotros se dificultó demasiado", le contó el santafesino a CORSA.

Sin embargo, aclaró que "más allá de eso no puedo decir que no corrí en la F.1 por la guerra. Mi problema real fue el económico que sí se agravó más por el tema de Malvinas. Yo necesitaba 300.000 dólares para correr en 1983 con Ligier. En Europa era imposible conseguir ese apoyo. Vine a la Argentina y me reuní con todo el mundo, pero la situación del país era muy delicada ya que era el comienzo de la transición del gobierno militar hacia la vuelta de la democracia. Había temas mucho más importantes que resolver".

Larrauri concluyó su relato afirmando que "siendo consciente del contexto, por aquél entonces me focalicé en negociar con equipos que no fueran ingleses. Hubo un interés de ATS en un principio, pero la otra gran chance que no prosperó fue la de Ferrari, donde podría haber tenido lugar como piloto de pruebas. Eso fue después de la muerte de Gilles Villeneuve y llegué a reunirme con Enzo Ferrari de la mano de José Froilán González. Pero la falta de apoyo económico frustró también esa posibilidad. Igual estoy conforme ya que hice todo lo que pude en ese momento".

Como referencia de lo importante de la vieja F-3 Europea, todos los campeones durante su existencia entre 1975 y 1984 (N.de.R: su campeonato se reflotó el año pasado), llegaron a la F.1 luego de consagrarse. Entre ellos Alain Prost, Riccardo Patrese, Jan Lammers y Michele Alboreto. Poppy debió esperar hasta 1988, cuando el suizo Walter Brun se dio el gran gusto de su vida y montó su equipo Eurobrun en la Máxima. El santafesino había corrido en su escuadra en Sport Prototipos.

Enrique Mansilla, en tanto, fue protagonista en la Fórmula Tres Británica. Quique le reveló a CORSA en 2007 que "no llegué a la F.1 por culpa de la guerra. Me perjudicó muchísimo ser argentino y correr en Inglaterra en pleno conflicto. Luego se me hizo mucho más difícil conseguir sponsors". El consuelo del piloto de Lanús fue probar un McLaren de la Máxima en octubre de ese año en Silverstone. Era la unidad que corría el irlandés John Watson.

Enrique Benamo y Carlos Argüelles también compitieron en la F-3 Británica. Además en Inglaterra corrieron Víctor Rubén Rosso y Carlos Costilla, pero en la Fórmula Ford 2000. La situación presupuestaria de estos pilotos en Gran Bretaña se complicó bastante después del conflicto bélico y solo Mansilla y Vichín Rosso pudieron continuar el año siguiente en las islas...

Larrauri, Mansilla, Rosso, Benamo, Costilla y Argüelles, seis argentinos que directa o indirectamente sufrieron las consecuencias de la Guerra de Malvinas estando lejos de casa. Cinco de ellos corrieron en Inglaterra y atravesaron una situación delicada. El contexto del conflicto los perjudicó y sus campañas internacionales se vieron afectadas.


PorDarío Coronel