Endurance

06/02/2017

El arma de Pechito

El Toyota TS050 HYBRID es el tercer prototipo construido por la marca japonesa para el WEC. Tiene propulsión híbrida y es capaz de erogar 986 caballos.

En su debut en el Mundial de Endurance, José María López conducirá un Toyota TS050 HYBRID, el tercer prototipo que la marca japonesa concibió para disputar el WEC desde que ingresó a la categoría en 2012.

Este LMP1, que el cordobés compartirá con el inglés Mike Conway y el japonés Kamui Kobayashi, cuenta con una planta motriz naftera de 2.4 litros V6, con doble turbo e inyección directa, que se combina con un sistema híbrido 8MJ y le permite erogar 986 caballos. Sus motores generadores delanteros y traseros recuperan energía al frenar, la almacenan en una batería de ión de litio de gran potencia y la liberan como propulsión con la máxima eficiencia.

Este concepto de motorización, que fue estrenado el año pasado, conllevó distintas demandas de refrigeración y estructura, además de una transmisión ideal para manejar el incremento sustancial del par desarrollado por el motor turbo. La cinemática de la suspensión también fue modificada con respecto al TS040 HYBRID para optimizar el desgaste de los neumáticos.

El prototipo disputó nueve carreras hasta ahora y solo ganó una: las 6 Horas de Fuji con el trío formado por Conway, Kobayahi y el francés Stéphane Sarrazin. Estuvo cerca de vencer en las 24 Horas de Le Mans de 2016 con el nipón Kazuki Nakajima, el suizo Sebastien Buemi y el inglés Anthony Davidson, pero la pérdida de potencia a tres minutos de que caer la bandera de cuadros lo privó del éxito. El informe realizado por el equipo en su momento demostró que el TS050 HYBRID sufrió un defecto técnico en un conector del sistema de ventilación entre el turbo y el intercooler que provocó una pérdida de control sobre el turbocompresor.

Para esta temporada el vehículo fue sometido a varias mejoras para encontrar el equilibrio entre competitividad y fiabilidad, algo en lo que no deberá fallar si quiere batir a Porsche.

PorDiego Durruty