24 Horas de Le Mans

14/06/2010

La clave del éxito de Audi

Audi usó para las 24 Horas de Le Mans un turbo de geometría variable que le permitió ser más fiable y eficiente. Tal es así que batió el récord de recorrido total que estaba vigente desde 1971.

Las 24 horas de Le Mans suelen ser un excelente banco de pruebas para nuevas tecnologías. Es por eso que en los últimos doce años Audi siempre tuvo alguna novedad en sus prototipos, como sucedió en la última edición en la que usó un motor diésel equipado con el turbo de geometría variable (VTG). El estreno de este dispositivo no pudo ser mejor: la marca alemana consiguió un rotundo 1-2-3 y derrotó a Peugeot, su gran rival en los últimos años.

“Su uso en Le Mans ayuda a que los ingenieros continúen desarrollado esa tecnología para aplicarla a los motores turbo de menor cilindrada del futuro. En Le Mans se manejan temperaturas por encima de los 1.000 grados centígrados, que hasta la fecha no se han dado en los motores de serie", explica Ulrich Baretzky, director de Desarrollo de Motores de Audi Sport.

“En la edición de 2010 de las 24 Horas de Le Mans la exigencia a los motores diesel fue particularmente alta debido a las limitaciones impuestas por el reglamento, por lo que obtener más potencia de los motores sin sacrificar su fiabilidad fue el reto para estos coches”, agregó Wolfgang Ullrich, director de Audi Motorsport.

Con este secreto revelado se explica el poco rendimiento que tuvieron los Audi en la clasificación, donde los Peugeot 908 HDi fueron grandes dominadores. “Sabíamos desde el principio que el R15 no iba a ser el auto más rápido en pista, aunque sí sería muy fiable y eficiente”, contó Ullrich.

El objetivo del desarrollo del R15 Plus fue alcanzar una eficiencia un 20 por ciento mayor, objetivo que se logró. El R15 ganador del alemán Timo Bernhard, el francés Romain Dumas y el alemán Mike Rockenfeller, completó un total de 397 vueltas acumulando 5.410 kilómetros. Así se batió el récord que estaba vigente desde 1971 logrado por Helmut Marko y Gijs van Lennep con un Porsche 917. Hasta ahora esa marca parecía invencible ya que en aquella época la recta de Hunaudières no tenía chicanas.