24 Horas de Le Mans

11/06/2015

La tragedia de Le Mans

Hace 60 años, en medio de las 24 Horas de Le Mans, se produjo un accidente que le costó la vida a 84 personas.

El 11 de junio de 1955, las 24 horas de Le Mans se convirtieron en un espectáculo del horror: decenas de muertos y heridos deambulando por la pista, mientras en medio del caos los pilotos seguían girando a la caza de un buen resultado. Al final de la jornada los socorristas contabilizaron 84 muertos, entre ellos el del francés Pierre Levegh, cuyo Mercedes descontrolado fue hacia las tribunas y luego se incendió.

"Fue una tragedia en la que lamentablemente se unieron muchos factores al mismo tiempo", dijo el ex piloto de Mercedes Stirling Moss. La catástrofe fue archivada como un accidente de carrera inevitable. Nunca se realizó una investigación judicial a fondo, aunque muchos apuntaron al británico Mike Hawthorn, que ganó esa carrera, como responsable del accidente que desencadenó la tragedia.

A las 18:26 el piloto de Jaguar Hawthorn y el argentino Juan Manuel Fangio en Mercedes corrían la vuelta 35 y se disputaban la punta de la carrera. Hawthorn quería a toda costa mantener el liderato tras el obligado reabastecimiento de combustible. Poco antes de entrar a boxes, el británico intentó superar a Lance Macklin, que venía rezagado a bordo de un Austin Healey. Sin embrago, Hawthorn frenó demasiado rápido y giró hacia la derecha, lo que hizo que Macklin doblara hacia la izquierda para evitarlo.



Levegh, que iba a adelantar a Macklin, debió abrirse aún más y terminó golpeando con su parte frontal derecha la parte posterior izquierda del Austin Healey. El Mercedes de Levegh impactó contra el único muro de protección para los espectadores, varios restos del automóvil volaron hacia la multitud y finalmente el tanque explotó.

"Primero fue como una bola de fuego, después como un juego de dominó. Las personas iban cayendo en fila", dijo Daniel Oudin, un testigo de los hechos en un documental de televisión en 2010. "Cuando levanté la cabeza, no ví a nadie de pie. Todo había sido arrastrado", describió el espectador Roland Jamin la escena después del accidente.

La carrera, sin embargo, prosiguió. Durante horas Mercedes discutió si se retiraba de la contienda hasta que finalmente el director del equipo Alfred Neubauer, en señal de respeto a los muertos, decidió detener a sus autos, que estaban liderando las 24 horas de Le Mans.

Pero Hawthorn continuó y ganó junto con su compatriota Ivor Bueb. El piloto, quien más adelante se convirtió en campeón del mundo de Fórmula 1, nunca reconoció su culpa en el accidente. "Si Mike hubiese sacado el pie del acelerador y se hubiese quedado detrás de Macklin, no hubiese pasado nada", señaló Moss.

Como resultado de este accidente, en muchos países del mundo se prohibieron carreras, muchas pistas mejoraron la seguridad y a fin de esa temporada Mercedes se retiró por un tiempo del automovilismo.

Fangio, que había sido testigo de la tragedia a corta distancia, nunca volvió a Le Mans. Según el Chueco el mismo Levegh, segundos antes de la tragedia, le había hecho una advertencia con una mano alzada antes de su muerte. "Él fue mi salvador", dijo el balcarceño muchos años después.