24 Horas de Le Mans

10/06/2015

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Audi marca el pulso de las 24 Horas de Le Mans en el Siglo XXI con trece triunfos en las últimas quince ediciones. El fin de semana intentará extender su dominio.

La historia moderna de las 24 Horas de Le Mans está marcada por el dominio absoluto de Audi, ganadora de trece de las últimas quince ediciones de esta mítica prueba que se disputa en el circuito de Le Sarthe desde 1923. Con semejante precedente, el objetivo de la casa de Ingolstadt para la prueba de 2015, que se realizará el 13y 14 de junio, es conseguir su 14ª victoria en la carrera de resistencia más dura del mundo.

Las victorias de Audi comenzaron con el Audi R8 en el 2000. “Después de un año de aprendizaje y de acumular experiencia en Le Mans, comenzamos esa temporada con un diseño completamente nuevo”, recordó Wolfang Ullrich, director de Audi Motorsport. “Desde la distribución de pesos a la refrigeración, pasando por la suspensión, la aerodinámica y otros muchos aspectos, logramos crear un auto bien equilibrado”.

Aquel auto se destacaba por un diseño modular, que resultó ser tan robusto y fiable como simple. De hecho, permitía efectuar cualquier reparación rápidamente. La transmisión de los vehículos de carreras LMP fue considerada como un conjunto vulnerable en su momento, pero Audi desarrolló una solución particularmente inteligente. La parte trasera -compuesta por la transmisión y el eje- podía ser reemplazada en cuestión de minutos gracias a que disponía de elementos de sujeción de liberación rápida.

En el 2001, la tecnología FSI significó un gran paso adelante en lo referido al tren de potencia. La optimización del consumo de nafta mediante la inyección directa tuvo un efecto favorable en la capacidad de respuesta de los autos de carrera y poco después fue introducida por Audi en sus modelos en producción.

Entre 2000 y 2005, el Audi R8 ganó en Le Mans en cinco ocasiones y “Mr. Le Mans”, el danés Tom Kristensen, fue uno de los pilotos componentes del equipo ganador en cada uno de aquellos éxitos.

En 2006, Audi provocó una auténtica revolución tecnológica. El R10 TDI fue el primer vehículo ganador en Le Mans equipado con un impulsor diésel. Desde entonces, únicamente los autos LMP de competición con motores gasoleros han conseguido ganar la clásica carrera, incluyendo entre ellos a otros ocho modelos Audi. “El reto consistía en desarrollar un motor diésel para competición con más de 650 CV de potencia”, explicó Ullrich. La integración de esta unidad V12 en una auto de carreras LMP planteó igualmente un gran desafío.

El peso, el reparto de las cargas por eje y los requerimientos de la refrigeración en una categoría de alta competición especialmente sensible a la aerodinámica, planteó unas elevadas exigencias a los ingenieros del equipo. El Audi R10 TDI venció Le Mans consecutivamente en tres oportunidades desde 2006.

El Audi R15 TDI está unido a una hazaña que continúa en nuestros días. Este auto dotado con un motor V10 TDI y una batería de ion-litio para alimentar el sistema eléctrico de a bordo batió en 2010 el récord de distancia recorrida vigente desde hacía 39 años.

En 2011 debutó el R18 TDI, que también fue un vehículo ganador. “Este prototipo de cabina cerrada marcó el comienzo de una nueva era en Le Mans para Audi”, afirmó Ullrich. “Las normas nos obligaron a reducir la cilindrada del motor desde los 5,5 hasta 3,7 litros. Por lo tanto, la eficiencia aerodinámica se hizo aún más importante”, agregó. Esa optimización ayudó a mejorar los tiempos por vuelta pese a que el auto tenía menor potencia máxima que su predecesor y consumía claramente menos combustible.

Desde entonces, todos los autos de carreras Audi LMP1 han recibido la denominación R18, a pesar de que siempre se ha tratado de modelos de nueva generación. El R18 e-tron quattro del 2012, el primer vehículo de competición híbrido de la marca, significó una revolución.

Audi, como primer ganador con un auto híbrido, marcó un nuevo hito en Le Mans y, en 2013, volvió a vencer con una versión significativamente actualizada de este modelo. Un motor V6 TDI enviaba su potencia al eje trasero, un sistema híbrido al eje delantero, y el sistema de control de todo el conjunto era completamente electrónico. “Audi nunca antes había desarrollado un vehículo de carreras tan sofisticado”, afirmó Ullrich.

El cambio más radical de las normas hasta la fecha se produjo apenas un año más tarde cuando a cada uno de los autos de competición de la categoría LMP1 se les restringió el consumo de combustible y de energía híbrida a una cantidad límite por vuelta. Por lo tanto, Audi desarrolló básicamente un nuevo y aún más eficiente R18 e-tron quattro. El ganador de la carrera en 2014, era aún más rápido que su predecesor, aunque utilizaba un 22 por ciento menos de combustible.

Con semejantes antecedentes, como para no ilusionarse con que la racha victoriosa continúe.