24 Horas de Le Mans

23/06/2013

Nada que festejar

La marca alemana Audi logró su duodécima victoria en las 24 Horas de Le Mans, pero no hubo celebración por el fallecimiento del danés Allan Simonsen.

Si hay una marca que en los últimos años se ha ganado respeto en el automovilismo, ésa es Audi. La casa alemana es dueña absoluta de una de las competencias más importantes del mundo: las 24 Horas de Le Mans. El fin de semana pasado, la firma de los cuatro anillos logró su duodécimo triunfo en la mítica competencia, que cumplió su 90° aniversario.
Lo logró de la mano de un experimentado en la materia como el danés Tom Kristensen.  Es que al volante del R18 e-tron quattro alcanzó su noveno triunfo personal en la carrera, todo un récord. La tripulación ganadora la completaron el británico Allan McNish y el francés Loic Duval.
El austríaco Alexander Wurz, el francés Nicolas Lapierre y el japonés Kazuki Nakajima finalizaron segundos con el Toyota TS030 Hybrid a una vuelta de los vencedores. Y terceros fue el trío compuesto por el español Marc Gené, el británico Oliver Jarvis y el brasileño Lucas di Grassi con otro R18 e-tron quattro.
Para esta edición hubo representación argentina. Fue gracias a Luis Pérez Companc, quien compartió su Oreca-Nissan con el alemán Pierre Kaffer y el francés Nicolas Minassian. Juntos finalizaron en la 11° posición general y quinto en la división LMP2.
Fue una satisfacción para Audi, aunque el festejo fue medido porque el sábado la carrera se vistió de negro con el fallecimiento del danés Allan Simonsen, quien murió como consecuencia de las lesiones que sufrió en un fuerte accidente antes de cumplirse los diez primeros minutos de carrera. La fatalidad ocurrió cuando se transitaba la tercera vuelta al circuito de Le Sarthe. El Aston Martin número 95, favorito de la clase GTE A, se salió de la pista e impactó con violencia contra las barreras de protección en Tertre Rouge.

PorAlan Incorvaia