Dakar

07/01/2018

“Me cuesta imaginar un Dakar fuera de Sudamérica”

En charla con CORSA, el español Marc Coma recordó su etapa de piloto, repasó sus cinco victorias en la categoría motos y analizó la situación de la extenuante carrera en nuestra región.

“Yo era muy chico y lo seguíamos con mi familia a la noche por la televisión. Eran los años de los Peugeot 405 y del camión bimotor de De Rooy padre. En esa época era más una aventura que una carrera. Hoy es al revés, pero eso por su lógica evolución”, cuenta el español Marc Coma cuando CORSA le pide que vuelva atrás en el tiempo para traer al presente su primer recuerdo de esta competencia que ya es parte de su vida.

Marc confiesa que en aquel momento jamás imaginó que inscribiría su nombre en la historia del Dakar con cinco victorias (2006, 2009, 2011, 2014 y 2015) y menos aún que una vez retirado sería su director deportivo. “Las motos siempre me gustaron, pero nunca me había planteado ni ser piloto, ni estar dentro de la organización de una carrera como sucede ahora. Obvio que en algún momento de mi vida me hice el planteo, pero no de niño…”, aclara.

 

-Ganaste el Dakar en cinco oportunidades, ¿después de tantos triunfos hay algún sentimiento especial?

-Cada victoria tiene su valor o su particularidad. El primer triunfo fue en África, el segundo llegó en 2009 en Sudamérica después de haber estado a punto de ganar en 2007 y de la cancelación de 2008. Después volví a vencer en 2011 y conseguí otras dos victorias luego de perderme la edición de 2013 por una lesión y con la nueva generación que estaba empujando muy fuerte. Tal vez algún triunfo lo conseguí sin ser el piloto más rápido, pero ahí la experiencia y la ayuda del equipo también fueron de mucha ayuda. Sin dudas, llegar a cinco éxitos me permitió formar parte de un grupo muy reducido de ganadores y me abrió las puertas para ser el director deportivo de la prueba, algo que jamás imaginé.

 

“El recibimiento que tuvimos en la Argentina en 2009 me dio mucha tranquilidad. Hubo enseguida una conexión con el Dakar”

M. Coma

-¿Qué recordás de tu época como piloto amateur en la que el objetivo era más llegar que buscar un resultado?

-Es una competencia totalmente distinta. Detrás vives la carrera de una manera diferente porque pasan cosas que cuando estás en la punta ni te enterás. Cuando vas detrás encuentras algún piloto caído, algún otro que tuvo problemas mecánicos… Es otro ritmo con más solidaridad. Es como estar en otra dimensión. Tuve la suerte de vivir esa experiencia y me ayuda mucho ahora que estoy dentro de la organización. Eso me lleva a pensar en esta gente siempre porque son el corazón de la competencia.

 

-¿Y cómo se disfrutaba el Dakar siendo profesional?

-En esa etapa todo cambia. Sos parte de un proyecto que está enfocado en ti y se espera un resultado. Se invierte mucho dinero y está el trabajo de toda una fábrica detrás. Entonces el divertimiento cambia. Uno tiene que ser profesional y hay que pensar en un montón de cosas porque al final del día hay un número que te dice cómo has rendido y ése número es el puesto de la clasificación. Por eso es una lucha constante.

 

-Mencionaste la cancelación del 2008. ¿Qué recordás de ese momento?

-Hubo mucha incertidumbre… Aunque en realidad desde su historia la carrera siembre había convivido con esas situaciones. De hecho, año a año el recorrido que se podía usar se iba reduciendo por cuestiones de seguridad. Ya en 2006 se habían cancelado algunas etapas, en 2007 hubo amenazas y se decidió no pasar por los territorios en conflicto. Y en 2008, cuando ya no quedaban vías de escape, se canceló directamente. Fue como un terremoto que sacudió el modelo de negocio como carrera profesional porque ya se habían hecho grandes inversiones. Durante un año estuvimos como en el limbo. Pero a partir de ahí se abrió otro camino mágico con la llegada a Sudamérica. Personalmente, el recibimiento que tuvimos en la Argentina en 2009 me dio mucha tranquilidad. Enseguida hubo una conexión con el Dakar. Sabía que esto sería por un largo tiempo y que volveríamos a encontrar estabilidad.

 

-¿Este llegada a Sudamérica cambió mucho la filosofía de la carrera?

-Sí, cambió… Hay gente que le gusta la mística del desierto y aunque aquí también se encuentra, hay más carreteras y ciudades. El que corrió en África estaba acostumbrado a que cuando estaba en el desierto no había nada y acá te sales un poco del desierto y a los pocos kilómetros te encontrás con la civilización. Para la gente que venía del Dakar africano fue el cambio que más le costó más aceptar.

 

-Después de una década en Sudamérica parece imposible que el Dakar se vaya a otra parte, ¿en la organización también piensan así o esto les sirvió para demostrar que puede realizarse en cualquier parte del mundo?

-Cuando me hacen esa pregunta siempre contento lo mismo: Yo creo que aún quedan muchas cosas por descubrir en esta región. Hay países por visitar y otros a los que hemos vuelto como Perú, en el que encontraremos cosas muy distintas a las que conocimos hace cinco años. A Bolivia lo estamos descubriendo poco a poco y en la Argentina siembre intentamos introducir novedades. Hemos recorrido mucho, pero aún nos queda mucho más por conocer. Al día de hoy me cuesta imaginar un Dakar fuera de Sudamérica.

PorDiego Durruty (enviado especial)