Dakar

23/01/2017

Una dinastía de oro

Peugeot se convirtió en la primera marca en ganar el Dakar con cuatro modelos distintos. Repasamos la historia de los legendarios 205 T16 Gran Rally y 405 T16 Grand y de los actuales 2008 DKR y 3008 DKR.

En un lapso de 30 años, Peugeot se convirtió en la única marca en ganar con cuatro modelos distintos el Dakar. La racha victoriosa comenzó en 1987, justamente cuando debutó en la competencia más dura del mundo, con el 205 T16 Grand Rally que llevó al triunfo el finlandés Ari Vatanen. Con aquel pequeño modelo también festejó en 1988 con otro finés, Juha Kankkunen. Luego las alegrías llegaron con el 405 T16 Grand Rally que ganó en 1989 y 1990 con Vatanen detrás del volante.

El cuarto festejo consecutivo dictaminó el final de una etapa, que recién tuvo continuidad en el Siglo XXI y en otro continente, el sudamericano. El 2008 DKR se estrenó en 2015, pero recién al año siguiente demostró su potencial al ganar con el francés Stéphane Peterhansel. Y fue justamente Monsieur Dakar quien este año repitió victoria, pero con el nuevo 3008 DKR.

Esta historia de éxitos comenzó a mediados de la década de 1980 cuando la Federación Internacional del Automóvil decidió jubilar a los Grupo B del Mundial de Rally por ser tan veloces como peligrosos. Peugeot dominó los últimos compases de esa época con el 205 T16, contundente en manos de Timo Salonen, otra leyenda finlandesa, y Kankkunen. En lugar de dejarlo a un costado del taller, Peugeot Sport decidió adaptarlo para competir en el Dakar, la carrera que había creado el francés Thierry Sabine en 1979.

El Peugeot 205 T16 Grand Raid, tal como se denominó al renovado prototipo, estuvo listo para la carrera que se largó de París el 1 de enero de 1987. El auto tenía varias modificaciones con respecto a la versión de rally. Se alargó la carrocería en 33 centímetros, se amplió la distancia entre ejes y se limitó la potencia a 380 cv para tener una mejor respuesta a las bajas revoluciones. Se agrandó el tanque de combustible a 190 litros y se sumaron dos depósitos debajo de los asientos con un total de 108 litros para completar las largas etapas. El recorrido de la suspensión fue aumentado en siete centímetros y se le incluyeron nuevas rótulas y triángulos. La relación de la caja de cambios se modificó con una primera marcha más corta para salir de los peores atolladeros y una sexta más larga para andar a 230 km/h en condiciones favorables. Tras 13.000 kilómetros de recorrido, y luego de atravesar Francia, Argelia, Nigeria, Malí, Mauritania y Senegal, el 205 T16 Grand Raid de Vatanen arribó primero al Lago Rosa.

El segundo triunfo llegó en 1988 con Kankkunen a los mandos del confiable 205 T16 Grand Raid. Para esta edición, la marca francesa apostó todo a una adaptación de su buque insignia: el 405 T16 Grand Raid, que estuvo en manos de Vatanen. Sin embargo, un insólito incidente lo privó de la victoria: le robaron su auto en Bamako, la capital de Malí. Los ladrones pidieron un rescate de 100.000 dólares y aunque no fue pagado, el vehículo apareció al día siguiente y Vatanen continuó en carrera con una penalización de tres horas que lo sacó de la pelea por la victoria.

El 205 T16 Gran Rally y el 3008 DKR posan orgullosos de su triunfos dakarianos.

El 205 T16 Gran Rally y el 3008 DKR posan orgullosos de su triunfos dakarianos.

 

Para 1989 y 1990, Peugeot concentró todos sus esfuerzos en el 405 T16 Grand Raid, construido sobre un bastidor tubular y con una carrocería fabricada con materiales compuestos como el Kevlar y la fibra de carbono. Entre las novedades técnicas se destacaron las suspensiones de doble horquilla con dobles amortiguadores hidráulicos y muelles superpuestos y un motor de 1.900 cc con un turbo Garrett capaz de erogar 400 cv a 7.500 rpm y 600 cv a 7.000 rpm. Con ese auto Vatanen fue invencible y logró dos festejos más en el Dakar para sumar un total de tres triunfos. Este gran resultado fue el broche de oro para una corta, pero fructífera etapa en el Dakar que recién tuvo su continuidad mucho tiempo después…

El regreso de Peugeot a esta competencia fue en 2015 y causó mucho revuelo. Tanto por el impactante prototipo 2008 DKR, equipado con un motor diesel V6 de 340 cv y con tracción simple, como por su plantel de pilotos integrado por Peterhansel, una verdadera leyenda dakariana que en ese entonces tenía once coronas de laureles; Cyril Despres, también francés y con cinco festejos como motociclista; y el español Carlos Sainz, vencedor en una oportunidad.

El regreso no fue tan bueno porque los autos del León estuvieron muy lejos de pelear en la punta. Sainz abandonó en la cuarta etapa; mientras que Peterhansel terminó 11º y Despres, 34º. Pensando en el desquite, el equipo francés aprovechó la experiencia adquirida para evolucionar al prototipo y correr por la gloria en 2016. La nueva versión presentó varias modificaciones, principalmente en sus medidas (más largo, más ancho, más bajo y con una postura más agresiva). Además, sus voladizos delanteros y traseros se redujeron para mejorar sus capacidades todo terreno y también se le modificó el capó delantero y la toma de aire del techo para permitir un equilibrio aerodinámico óptimo entre el sector frontal y posterior.

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VICTORIAS EN ETAPAS Logró Peugeot en siete participaciones en el Dakar (cuatro en África y las restantes en Sudamérica).

 

Debajo de su revestimiento de fibra de carbono fue transformado. Las suspensiones se remodelaron para afrontar terrenos variados y accidentados. Incluso se lo equipó con llantas de magnesio en lugar de las de aluminio. Mientras que el motor V6 3.0 litros bi-turbo diesel se lo dotó de 350 cv. Esta vez, nada falló y Peterhansel se anotó el triunfo con una supremacía abrumadora sobre el resto (le ganó por media hora al qatarí Nasser Al-Attiyah de MINI). En esta carrera también se destacó la nueva incorporación del team, el francés Sébastien Loeb, quien llegó a liderar la general hasta que pagó con un vuelco la falta de experiencia en carreras de todo terreno.

Para 2017 la casa de gala fue por más y dejó al 2008 DKR de lado para darle paso al 3008 DKR coincidiendo con la llegada del nuevo SUV al mercado. El trabajo de desarrollo de la nueva unidad se concentró en varios parámetros técnicos como las suspensiones (amortiguadores y geometría), para mejorar aún más el comportamiento del vehículo; la refrigeración y el peso, que se mantuvo estable pese a la llegada de nuevos refuerzos; y el sistema de climatización, muy apreciado por las tripulaciones debido a las altas temperaturas. El motor también fue objeto de atención por su adaptación a la nueva normativa que redujo el diámetro de la brida de admisión de aire de 39 a 38 mm en los vehículos diésel de dos ruedas motrices. Esta modificación supuso reducir la potencia en unos 20 cv, aunque se compensó modificando su torque a bajos regímenes. El cómodo 1-2-3 logrado con Peterhansel, Loeb y Despres demostró la calidad del nuevo prototipo y le dio a Peugeot su sexto triunfo dakariano.

Los cuatro vehículos que le permitieron al León rugir en la carrera más difícil del mundo tienen bien ganado su lugar en la historia y con orgullo pueden decir que forman parte de una dinastía de oro.

PorDiego Durruty