Dakar

16/01/2017

Día de gloria

El Dakar tuvo su premiación en Buenos Aires. Se realizó frente a la sede central del Automóvil Club Argentino y ante un aceptable marco de público.

Toda la alegría de Philippe Croizon y su equipo.

Sin el fervor de otros años, pero con una aceptable cantidad de público, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue otra vez sede de una llegada del Dakar. Resultó una jornada emocionante donde los pilotos recibieron el merecido premio por llegar al final de la carrera más dura del mundo. Fue la quinta vez que la Capital es escenario de un final dakariano en sus nueve ediciones sudamericanas. Entre 2009 y 2011 la premiación se realizó en La Rural, en Palermo, y en 2015 en Plaza de Mayo.

El último sábado unas 20.000 personas, aproximadamente, se hicieron presentes en las cercanías de la sede central del Automóvil Club Argentino (ACA) para recibir a los aventureros. Allí se puso una rampa por la que fueron desfilando los competidores como en las épocas de los Grandes Premios del TC.

La gente se ubicó detrás de un vallado de unas 15 cuadras sobre la Avenida del Libertador, entre las avenidas Coronel Díaz y Pueyrredón. Desde las 14 los fanáticos se fueron sumando y muchos se quedaron hasta casi la medianoche. El evento fue acompañado por un buen clima, sin un calor agobiante y hasta con una tenue brisa.

Cada vehículo que subió a la rampa, a excepción de los camiones, estuvo acompañado por todo el equipo que trabajó para que su piloto pudiera completar la extenuante carrera de 9.000 kilómetros que unió Paraguay, Bolivia y la Argentina. A los ganadores en cada categoría se les entregó la estatuilla del “Touareg”; mientras que el resto recibió una medalla como reconocimiento.

Los españoles Antonio Gimeno García (33), Gerard Farrés (8), Rosa Romero (81) y Daniel Oliveras, del Himoinsa Team, suben por la rampa.

Los españoles Antonio Gimeno García (33), Gerard Farrés (8), Rosa Romero (81) y Daniel Oliveras, del Himoinsa Team, suben por la rampa.

A pesar de estar exhaustos, muchos de los competidores demostraron su alegría y satisfacción por cumplir con el objetivo después de semejante esfuerzo. No fue para menos. Atrás quedaron diez días de dura competencia que, por primera vez en Sudamérica, sufrió dos cancelaciones de etapas por problemas climáticos. Fueron 317 los que largaron de forma simbólica el 1 de enero en Asunción, Paraguay, y 243 los que llegaron Buenos Aires.

Como de costumbre los pilotos de motos y cuatriciclos fueron los que más “onda” le pusieron saludando a la gente, sacándose fotos con ellos y hasta haciendo trompos o quemando gomas como fue el caso del inglés Sam Sunderland (KTM), ganador en la categoría de las dos ruedas; y del ruso Sergey Karyakin (Yamaha), vencedor en quads.

Entre los autos, sin dudas, el más vivado junto a los pilotos de Peugeot y a los argentinos fueron el francés Philippe Croizón, cuádruple amputado que manejó su BMW con un joystick, y llegó 49º tras 81 horas de carrera.

74

ABANDONOS. Se produjeron en esta versión de la extenuante competencia. La segmentación por categoría es la siguiente: Motos, 34; Autos, 20; Cuatriciclos, 14; Camiones 3, UTV, 3.

En esta categoría también fue fuerte la emoción para Facundo Ardusso, que pudo dar la vuelta en su primer intento. Con una Renault Duster el Flaco terminó 22º. “Me ayudó mucho mi personalidad. Soy un tipo tranquilo y por eso nunca me desesperé. La experiencia superó mis expectativas. En la navegación fue clave mi acompañante, Gerardo Scicolone”, le contó el santafesino a CORSA. “Sin dudas la mayor emoción fue cuando llegué a Las Parejas. Ese recibimiento fue muy fuerte”, recordó Facundo. Sin bien aclaró que, “no me enamoré del Dakar porque me cuesta enamorarme de algo”, agregó que le gustaría volver en 2018 “si hay un auto libre de Renault”.

Otro “pistero” que cumplió fue Juan Manuel Silva. “Estoy muy feliz porque el auto está impecable, podríamos largar mañana. Es una satisfacción enorme terminar esta prueba. Llegar a Buenos Aires es la mayor felicidad”, dijo el Pato, que culminó 33º con el prototipo Colcar. 

Luego de la premiación todos los vehículos quedaron en un parque cerrado a la altura del Museo Nacional de Bellas Artes y culminado el evento empezaron a trasladarse al Autódromo Oscar y Juan Gálvez de Buenos Aires, donde se hizo el parque final de asistencia. Hoy la mayoría de los extranjeros comenzaba su retorno a Europa y otras partes del mundo. Y muchos, seguramente, ya estarán pensando en la nueva aventura que les deparará la edición 2018.

 

PorDarío Coronel