Dakar

04/01/2017

El primer diésel dakariano

En 1987 un Nissan Patrol gasolero llegó 9º en la general del Dakar y demostró que ese tipo de motorización podía ser empleada en la carrera más extrema del mundo.

Hace 30 años utilizar un vehículo diésel en una competencia era una locura y hacerlo en el Dakar, aún más. Sin embargo, en la edición de 1987 de la legendaria prueba, que comenzó en París y culminó en la capital senegalesa, un Nissan Patrol gasolero demostró que esa tecnología podía ser competitiva. Aquel vehículo, a los mandos del español Miguel Prieto, finalizó en el 9º lugar de la general y quedó en la historia como el primer vehículo con esa motorización en llegar tan adelante.

La historia del éxito del coche empezó el año anterior cuando Nissan Motorsport diseñó un plan para participar en rallys de resistencia off-road de perfil elevado. El vehículo base fue el Patrol –el popular 4x4 de la marca japonesa– y el proyecto fue liderado por el Centro Técnico Europeo de Nissan (NTCE, por sus siglas en inglés) en España.

El equipo contó con el patrocinio de Fanta Limón. El respaldo llegó a través de conexiones con Nissan España y la marca Coca-Cola, que quería explotar la publicidad global generada por el París-Dakar. El éxito llegó poco después gracias a las victorias obtenidas en la categoría diésel de tres pruebas celebradas en 1986 (Rally de Túnez, Baja Aragón y Rally de los Faraones). Pero el objetivo principal siempre fue el París-Dakar. La carrera empezó el 1 de enero de 1987 con 312 participantes alineados en la salida para cubrir 13.000 kilómetros por Europa, Argelia, Níger, Mali, Mauritania y Senegal. El equipo Nissan Fanta Limón inscribió dos vehículos: el coche 211 con Prieto y Ramón Termens como piloto y copiloto, respectivamente; y el coche 212, pilotado por los hermanos Jorge y Hansi Babler.

Las cosas no fueron fáciles. El camión de apoyo de la escudería se averió en la segunda etapa dejando a las parejas sin repuestos durante el resto de la carrera. El auto 212 se vio obligado a abandonar tras rodar por una duna, pero el 211 peleó hasta el final y fue el primer diésel en terminar la carrera y lo hizo en una destacadísima posición.

Tras cumplir su misión, los coches se retiraron de la competición. El paradero del Patrol 212 es totalmente desconocido, pero el 211 fue donado a la Salvador Claret, una colección privada de coches y museo automovilístico situado al sur de Girona, España. Allí permaneció durante casi tres décadas hasta que el NTCE lo recuperó con el objetivo de restaurarlo para celebrar el 30º aniversario de aquel hito.

El coche fue transportado al centro técnico de Nissan en Barcelona en mayo de 2014 y allí empezó el trabajo de restauración con un grupo de ocho miembros, que invirtieron su propio tiempo por las tardes y durante los fines de semana. Rastrearon piezas por toda Europa y pidieron a los concesionarios Nissan que buscaran en sus almacenes por si tenían elementos antiguos. Algunos componentes se compraron de segunda mano y también fueron restaurados.

“El motor se encontraba en un estado terrible. No se podía arrancar y muchas piezas estaban muy corroídas. Además, el eje delantero estaba bastante dañado”, aseguró Juan Villegas, técnico del NTCE e integrante del equipo de restauración. “Queríamos que el coche fuera preciso en todos los aspectos, y tuvimos suerte de conseguir los antiguos diseños y manuales de servicio del NTCE. Realizamos todos los ajustes para dejar la misma configuración que la del París-Dakar”, añadió Villegas.

En noviembre de 2016 el Patrol estuvo terminado y volvió a su hogar espiritual: las dunas de arena del Sahara. Fue un momento increíble para todos. “Pusimos nuestro cerebro, corazón y alma en este proyecto y no fue nada fácil. Pero volver a ver el coche en el desierto fue fantástico”, afirmó Pedro Díaz Illan, director de Ingeniería Eléctrica y Electrónica en el NTCE y el único miembro del equipo original de 1987.

“El espíritu de innovación que impulsó a Nissan a participar en aquel París-Dakar nos envolvió a lo largo de todo este proyecto. Nos sentimos inspirados por el recuerdo de ese equipo que decidió participar en la carrera más difícil del mundo y consiguió tanto éxito”, culminó Villegas.

En la actualidad es normal encontrar autos diésel en condiciones de ganar en el Dakar, pero aquel Nissan Patrol fue el primero en demostrar que eso era posible.

FICHA TÉCNICA
Motor
: Turbo-diésel de cuatro cilindros
Cilindrada: 2800 CC
Potencia: 146 CV
Peso: 1.600 kg
Velocidad máxima: 150 km/h

PorDiego Durruty (enviado especial)