Turismo Carretera

25/07/2019

“Quiero perdurar en el TC”

Santiago Mangoni quiere correr lo máximo posible en la popular categoría. Un exponente de la vieja usanza con equipo propio y una peña que lo ayuda.

En un TC cada vez más caro (como la mayoría del automovilismo) es para destacar el caso de Santiago Mangoni (30 años). El piloto de Balcarce logró este año en San Luis su primer triunfo en la octogenaria divisional y con su Chevrolet es cuarto en el campeonato. Corre con equipo propio y tiene un solo mecánico permanente. Su presupuesto es escaso, pero es grande el esfuerzo suyo y de quienes lo acompañan. Entre ellos los que organizan la peña “El Gigante” que le da una mano para poder correr. Las peñas, sí, algo que parecía extinguido o que tiene matices de las primeras décadas de la popular categoría cuando los corredores podían competir gracias a sus vecinos. 

Pero también Santiago es un ejemplo porque supo reponerse a un grave accidente que tuvo en Olavarría en 2017 donde sufrió la fractura de seis costillas, pelvis y mano izquierda, más un hemotórax. Estuvo un mes internado y volvió a competir en los 1.000 Kilómetros de Buenos Aires, tras 112 días. Tiene una gran historia y CORSA habló con él.
 

-¿Por qué sos protagonista en el TC con poco presupuesto?
-Estoy muy bien organizado. Hay una buena estructura, pero no una gran infraestructura. Todo nace de un buen equipo donde somos pocos, pero cada uno trabaja muy bien y hace mucho esfuerzo. Hasta la fecha pasada le alquilamos el motor a Christian Dose, que andaba muy bien. Esperemos que con el de Ezequiel Giustozzi podamos mantener el mismo nivel. A pesar de que se me hace cada vez más complicado estar en cada carrera por el tema económico, el poner el ciento por ciento nos permite pelear arriba.
 

-¿Cómo está formada tu estructura?
-Tengo un solo mecánico fijo, Cristian Vidal, que trabaja de  lunes a viernes en el auto en nuestro taller en Balcarce, que está en un galpón dentro del terreno de la empresa de mi viejo que se dedica a transportes por camiones y acoplados. Los fines de semana Cristian está a cargo del coche y ahí se suman dos chicos, Mariano Vidal y Leonel Iriarte. Luego tenemos nuestro chofer, Ramón Rojas, que nos lleva a las carreras y también trabaja para mi papá, quien también me da una mano importante. Y tenemos una buena atención del chasis con Alejandro Morguera que está en Mar del Plata.
 

-¿Entonces por qué se dice que para ser competitivo en el TC se gasta 1,5 millón de pesos por carrera?
-Lo que pasa es que los altos presupuestos los tienen los equipos grandes con muchos empleados. Entonces ahí tenés que pagar sueldos, cargas sociales, las paritarias, tienen la posibilidad de hacer desarrollos en los autos, su mantenimiento y el de los motores y deben afrontar los costos de los servicios de sus talleres que son inmensos y todo eso podría llegar a ese costo por carrera aunque yo no sé cuánto gastan ellos o cuánto les cobran a los pilotos que les alquilan sus servicios.
 

-¿Y vos cuánto gastás por carrera?
-No puedo decirlo, sí puedo asegurar que ni por asomo gasto por carrera lo que trasciende de costo operativo.
 

A dos fechas para el cierre de la Etapa Regular, Mangoni es 4° en el campeonato. El único Chevrolet que se ubica por delante suyo es el de Urcera (1°), quien aquí lo sigue.

A dos fechas para el cierre de la Etapa Regular, Mangoni es 4° en el campeonato. El único Chevrolet que se ubica por delante suyo es el de Urcera (1°), quien aquí lo sigue.

-¿No vivís del automovilismo?
-No, soy productor de seguros y también vendo productos para el campo. Igual nuestra presencia en el TC la hacemos muy profesional y los resultados están a la vista.    
 

-¿Antes de arrancar la temporada pensabas estar cuarto en el campeonato?  
-La verdad que no. De hecho aún estamos queriendo cumplir con nuestro objetivo que es poder terminar el año. Como dije, estoy muy complicado con el presupuesto y muchas veces termino poniendo plata de mi bolsillo para poder correr. Si logramos estar presente en las carreras que restan, desde ya apuntamos a entrar a la Copa de Oro y luego veremos.
 

-¿Y cómo hacés para no ilusionarte con el campeonato?
-Obvio que me ilusiono, lo que ocurre es que tengo los pies sobre la tierra y si estoy complicado con lo económico tampoco puedo estar pensando en el campeonato más allá de haber ganado y de estar habilitado para pelear por el título.

-Tu peña te da una mano importante ¿cómo se organizan?
-Lo que estoy viviendo en los últimos años es un fiel reflejo del “cosecharás tu siembra”. Es decir, acá en Balcarce la gente me da una mano importante no solo porque represento a la ciudad, si no porque siempre me manejé bien con todos. Entonces mis vecinos me ayudan con la peña que la llaman “El Gigante”. La organizan cinco o seis personas que lo hacen ad honórem. Para hacer las reuniones, por ejemplo, los carniceros de la zona nos regalan carne para un asado, o el que tiene una pizzería nos mandan en cantidad; el que tiene panadería nos envía pan, tortas o saladitos o el que tiene un supermercado nos ayuda con la bebida. Las peñas suelen hacerse antes de una carrera que sea lejos, por ejemplo, la última que hicimos fue para Termas de Río Hondo (Santiago del Estero). Participan entre 80 a 100 personas y se le cobra a cada uno 400 pesos, algo accesible para los costos de hoy así puede asistir mucha gente. Con el dinero que se recauda nos ayuda a pagar el alquiler del motor. Claro que para festejar mi triunfo se hizo una reunión muy grande.

Me ilusiono con el título, pero el estar complicado en lo económico hace que no piense mucho en eso"

Santiago Mangoni

 

-¿Cómo vive Balcarce tener otro piloto que pelee un título de TC?
-Es una ciudad muy fierrera. Están todos muy enganchados. Ojalá que pueda darles más alegrías y que este clima de fiesta que se vive continúe.
 

-¿Y el autódromo?
-No estoy muy metido con el tema. Sé que estuvo el presidente de la ACTC, Hugo Mazzacane, pero desconozco las obras que se le tienen que hacer. Supongo que debe ser un trabajo importante. Sí sería un sueño hecho realidad correr en Balcarce como piloto de TC. Yo debuté en la categoría hace cinco años y desde el accidente de Guido Falaschi (2011) no se corrió más acá.

 

-¿Te sentís un producto teceísta?
-Puede ser. Siempre corrí en las categorías menores de la ACTC y la verdad es que correr en el TC era mi gran sueño. No me gustan los monopostos y me atraen los autos de turismo. En 2015 pude entrar en la Copa de Oro y llegué con chances por el título a la última fecha, pero me faltaba el triunfo. En 2017 podría haber tenido otro buen año, pero tuve el accidente en Olavarría y me costó mucho volver.
 

-¿Cómo te recuperaste de aquél accidente?
-Gracias a mi familia y a todos los que siempre estuvieron cerca. Ellos me apoyaron y pude salir adelante. Sin dudas mi mujer (Julieta) y su nena (Jazmín), que es mi hija del corazón, son muy claves en mi vida.
 

-¿Y hasta dónde pensás llegar en el TC?
-Sueño con ser campeón, pero ya expliqué que es difícil por un tema económico. Quiero perdurar en la categoría y correr en ella hasta que llegue un día que no tenga más ganas de correr y me retire.
 

-¿Por qué son aburridas las carreras del TC?
-Para mí no son aburridas. Tal vez sea porque lo vivo como piloto. La Fórmula 1 puede ser aburrida para muchos, pero para mí es divertido ver cómo Lewis Hamilton puede manejar el trámite de una carrera. Es decir, el tipo primero saca uno o dos segundos y después termina ganando por 10. Está bien, corre con el mejor auto, pero le gana a su compañero que tiene el mismo coche. Ahí vez la diferencia del deportista. Una cosa es que las carreras puedan llegar a ser aburridas y otra cosa es que los autos no se pasen. Y esto último no es solo un problema del TC.

PorDarío Coronel